Una organización criminal dedicada al narcotráfico tenía como centros de operación Puerto Rico y las ciudades de Nueva York y Miami, pero sus enlaces estaban en Bogotá, Barranquilla, La Guajira y Yopal, donde se logró capturar a siete personas, todas requeridas en extradición por las autoridades estadounidenses.

En un operativo internacional, la DEA, el CTI y el Ejército Nacional desplegaron actividades en Colombia para capturar a quienes, según la investigación, aparecían como los articuladores de una red encargada del tráfico de estupefacientes hacia Estados Unidos y del lavado de activos en Colombia.
Fueron siete los capturados en diferentes procedimientos que permitieron ubicar a los señalados integrantes de esta organización criminal con conexiones directas en Estados Unidos y Puerto Rico. Entre los capturados está alias Gallo o Guillo, señalado como el principal articulador y encargado de la entrega de dinero producto del tráfico.

La operación internacional dejó otras capturas en Puerto Rico y Estados Unidos. En el primer caso, fueron 17 las personas detenidas, y dos más en Nueva York y Miami. Fuentes del Ejército revelaron a SEMANA que se trató de una investigación con agentes encubiertos que realizaron entregas controladas de más de 670.000 dólares para avanzar en la identificación de los responsables.
En la misma investigación se logró la entrega de 87 paquetes de clorhidrato de cocaína “negociados” por los integrantes de esta organización criminal, ahora capturados. Fue gracias a estas actividades de investigación con agentes encubiertos que se lograron recaudar los elementos de prueba suficientes para que Estados Unidos solicitara su extradición.
El procedimiento fue bautizado como Operación Castillo y, en criterio de los investigadores y de las autoridades de los Estados Unidos, como la DEA, es relevante en la lucha contra la criminalidad y las redes dedicadas al tráfico de estupefacientes a gran escala.

La investigación articulada entre agencias de tres países fue clave para el resultado que ahora se presenta: dos docenas de capturadas y la desarticulación de una red criminal que logró enquistarse en las principales ciudades de Colombia y, desde allí, coordinar el tráfico de estupefacientes, además del lavado de activos provenientes de las actividades ilícitas.
