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Los hechos sucedieron el 28 de Septiembre de 2022. - Foto: Tomado de redes sociales

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No es libertad de expresión, es delito: ¿deben ir a la cárcel las vándalas que casi queman la Catedral Primada de Bogotá?

El exceso de violencia en las manifestaciones se está convirtiendo en la constante. Los grupos delincuenciales mimetizados en la protesta social han comenzado a atacar a la Iglesia.

Los aberrantes hechos de violencia contra la Catedral Primada de Bogotá han causado enorme rechazo e indignación en Colombia. Ciudadanos y líderes políticos sienten que no existe ningún tipo de actuación frente al vandalismo que ataca lo más preciado de la sociedad, como el transporte público y ahora sus sitios religiosos.

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, publicó un video en rechazo al vandalismo de varias mujeres encapuchadas que, el miércoles en horas de la noche, lanzaron bombas molotov e intentaron quemar la Catedral Primada de Bogotá, ubicada en plena Plaza de Bolívar. En su trino, también criticó la respuesta de la Policía Metropolitana de Bogotá.

“Esto es vandalismo. Tiene y merece sanción social y legal. Este video me lo mandó el propio comandante de @PoliciaBogota ¿Por qué en vez de grabar no aplicaron el protocolo distrital y la Ley? Pregunto con respeto, ¿tienen la orden de su mando nacional de dejar hacer y dejar pasar?”, indicó la mandataria distrital en su mensaje.

En otro trino, aclaró que “ningún alcalde designa, evalúa ni puede sustituir al comandante de Policía de su municipio. Esas funciones son exclusivas del presidente, que es su único jefe y comandante supremo. Los alcaldes solo ejercemos funciones complementarias de código de policía, seguridad y convivencia”.

SEMANA consultó con abogados las implicaciones jurídicas que tendrían las mujeres que cometieron estos actos indignantes.

Son varios delitos los que podrían imputarse a este grupo que intentó quemar la puerta principal de la Catedral Primada. Lo primero es el daño en bien ajeno, que está consagrado en el artículo 265 del Código Penal:

“El que destruya, inutilice, haga desaparecer o de cualquier otro modo dañe bien ajeno, mueble o inmueble, incurrirá en prisión de dieciséis (16) a noventa (90) meses y multa de seis punto sesenta y seis (6.66) a treinta y siete punto cinco (37.5) salarios mínimos legales mensuales vigentes, siempre que la conducta no constituya delito sancionado con pena mayor. La pena será de dieciséis (16) a treinta y seis (36) meses de prisión y multa hasta de quince (15) salarios mínimos legales mensuales vigentes, cuando el monto del daño no exceda de diez (10) salarios mínimos legales mensuales vigentes.

Si se resarciere el daño ocasionado al ofendido o perjudicado antes de proferirse sentencia de primera o única instancia, habrá lugar al proferimiento de resolución inhibitoria, preclusión de la investigación o cesación de procedimiento”.

Este delito tendría un agravante dado al carácter religioso de la Catedral, como está consagrado en el artículo 266.

“La pena se aumentará hasta en una tercera parte, si la conducta descrita en el artículo anterior se cometiere:

1. Produciendo infección o contagio en plantas o animales.

2. Empleando sustancias venenosas o corrosivas.

3. En despoblado o lugar solitario.

4. Sobre objetos de interés científico, histórico, asistencial, educativo, cultural, artístico, sobre bien de uso público, de utilidad social, o sobre bienes que conforman el patrimonio cultural de la nación.

Parágrafo. La pena será de cuarenta y ocho (48) meses a ciento cuarenta y cuatro (144) meses de prisión cuando se afecte la infraestructura destinada a la seguridad ciudadana, a la administración de Justicia, el sistema de transporte público masivo, instalaciones militares o de policía”.

Por otro lado, también podrían imputarles el delito de daño o agravio a bienes destinados al culto, que está en el artículo 203 del Código Penal.

“El que cause daño a los objetos destinados a un culto, o a los símbolos de cualquier religión legalmente permitida, o públicamente agravie a tales cultos o a sus miembros en razón de su investidura, incurrirá en multa”.

La Fiscalía podría imputar ambos delitos, pero es al juez a quien le correspondería tasar la pena y determinar si esta sería privativa de la libertad.

¿Qué pasó?

La jornada de manifestaciones en el día del aborto legal y seguro terminó en un grave acto de intolerancia y violencia. Un grupo de vándalas intentó prenderle fuego a la entrada de la Catedral Primada en Bogotá, ante la mirada impávida de algunos funcionarios del distrito, conocidos como gestores de convivencia.

En videos que han circulado en redes sociales, se puede ver la agresividad y el odio con el que, en medio de chiflidos, los manifestantes celebran el haber podido encender una enorme llamarada.

Ante los graves hechos, miembros del Esmad fueron desplegados en la Plaza de Bolívar. Los uniformados custodiaban en la noche las instalaciones de la iglesia, la entrada principal del Congreso y también la carrera séptima y la carrera octava.

Las manifestaciones se dieron en un contexto que ha sido totalmente favorable a la interrupción del embarazo. En febrero de este año, en una muy polémica decisión, la Corte Constitucional fijó en 24 semanas el tiempo límite para que la mujer decida interrumpir el embarazo, sin que sea tipificado como un delito.

Con ese fallo, Colombia se convirtió en uno de los países del mundo que permite un rango de tiempo más amplio para que la mujer decida someterse a este procedimiento.

Antes de esta decisión, el aborto en Colombia se permitía solamente bajo tres causales: cuando existe riesgo de salud física y mental para la mujer, por malformación del feto o en casos en que el embarazo sea producto de una violación.

No es la primera vez, además, que se ataca a la Iglesia católica y la Catedral Primada, especialmente.

En marzo de este año, un grupo de personas entró intempestivamente gritando arengas en plena misa. Una mujer que portaba una capucha blanca se subió en una banca para lanzar frases en ataque a las creencias de la fe católica, especialmente en materia del aborto. Otro de sus cómplices, también encapuchado, le respondía desde otro punto de la Catedral.

Una señora que se encontraba escuchando la misa se levantó molesta y trató de quitarle la capucha a uno de los hombres que interrumpió a la fuerza la ceremonia religiosa, pero se generó un forcejeo y de inmediato intervino el personal de seguridad del templo para solicitarles que se retiraran de la Catedral.

“Cuando bendicen fusiles y coronan a la Virgen”, gritaba otro de los atacantes, que se negaba a abandonar las instalaciones. Algunos asistentes quedaron perplejos ante semejante ataque, otros grababan la escena atónitos con sus teléfonos celulares.

La misma mujer encapuchada que interrumpió en ese momento la misa en la Catedral, lanzando gritos, ya había sido vista en varios puntos de la capital y pertenece a la llamada primera línea. Ella misma había protagonizado ataques llenos de agresividad contra varios medios de comunicación en la capital de la República. Lo ocurrido es grave porque violenta las creencias religiosas de quienes estaban participando de la eucaristía en una de las iglesias más icónicas de Bogotá.

Colombia es un país con libertad de cultos y este tipo de ataques son inaceptables porque hieren las creencias íntimas de la gente. Además, son consideradas un delito.

Las redes sociales se llenaron de mensajes ante este indignante hecho.