Para William Rivera Rojas y su esposa, Sandra Mireya Restrepo, su vivienda dejó de ser hace tiempo el lugar seguro en el que esperaban pasar sus días. Ambos tienen 62 años, presentan distintas condiciones de salud y viven con discapacidad. Ahora, después de años de dificultades y de un reciente vendaval que agravó los daños, aseguran que ya no pueden vivir allí y hacen un llamado al presidente Abelardo de la Espriella para encontrar una solución.
La historia de esta pareja no comenzó con los fuertes vientos que golpearon a Cúcuta el pasado 6 de septiembre. Según William, los problemas comenzaron en 2022, cuando su vivienda, ubicada en el barrio Loma de Bolívar, empezó a sufrir graves afectaciones durante las temporadas de lluvias.

Una vivienda que lleva años deteriorándose
En conversación con SEMANA, William comentó que las primeras dificultades aparecieron cuando las fuertes lluvias provocaron la caída de muros que rodeaban la vivienda y afectaron el terreno.
“Desde el año 2022 la vivienda está ubicada en un sitio de alto riesgo, donde por las fuertes lluvias, temporada de lluvias que hubo en esa época, se cayeron los muros, las paredes que la rodean y comenzó a deslizarse el terreno hacia el abismo, hacia el barranco”, relató.

Ante la situación, William asegura que acudieron a Gestión del Riesgo, cuyos funcionarios, junto con la Policía y representantes del barrio, les recomendaron buscar otro lugar para vivir. Sin embargo, afirma que no tienen recursos para pagar un arriendo, por lo que hicieron algunos arreglos para poder permanecer en la vivienda.
“Sin más que hacer, pues hicimos unos arreglos así por encimita, tapamos las grietas, recogimos los escombros y pues la hicimos un poco habitable”, explicó. Pero los problemas continuaron.
Las grietas y el temor de que la casa colapse
William asegura que durante los años siguientes los daños volvieron a agravarse. En 2023, según su relato, los movimientos sísmicos ocasionaron nuevos daños en las paredes y aumentaron las grietas de la vivienda.
“Las grietas, pues como usted puede visualizar en los videos, le cabe casi la mano completa en cada grieta”, afirmó.

En 2024, William asegura que volvieron a pedir la presencia de Gestión del Riesgo, pero la respuesta, según su relato, fue nuevamente que debían buscar otro lugar. Afirma que resulta imposible para una familia con recursos limitados asumir un arriendo.
“Nosotros somos una familia humilde donde, pues, vivimos el día a día de la caridad de los vecinos. Vivimos, no tenemos nada ni para dónde ir ni para dónde pagar un arriendo ni para dónde coger”, contó.
El vendaval agravó una situación que ya era crítica
El pasado domingo 6 de septiembre, el vendaval que afectó a Cúcuta agravó la situación de la pareja.
“El techo se arrancó, los cables, llevó todo el techo y la red eléctrica se la llevó también y se abrieron más las grietas”, relató.
Para él, el problema ya no consiste solamente en reparar una cubierta. Asegura que la vivienda actualmente representa un riesgo para ambos.
“Ya está inhabitable, ya está a punto de colapsar y ese es el miedo que a mí me da, porque pues ambos somos discapacitados y temo que yo no pueda auxiliar a mi señora en el momento de algo que suceda y perezcamos ahí”, manifestó.
Por ahora, la pareja tuvo que abandonar su vivienda y recibir ayuda de una vecina que les permitió quedarse temporalmente en su casa.
Sandra depende en ocasiones de sus vecinos para salir de casa
Sandra enfrenta, según William, varias condiciones de salud, entre ellas elefantiasis, hipertensión, diabetes, problemas cardíacos y retención de líquidos. Además, tiene dificultades para movilizarse y requiere ayuda para acudir a terapias y citas con especialistas.
“Con la ayuda de los vecinos, de todos los buenos vecinos del barrio, pues la bajamos en una mecedora, silla mecedora que llaman. Ahí la sentamos y con la ayuda de todos los vecinos la subimos y la bajamos cuando le tocan las terapias”, contó.

La pareja asegura que ha presentado derechos de petición para recibir apoyo con los traslados médicos. Aunque ahora cuenta con atención de un médico general en casa, William afirma que para las terapias y citas con especialistas todavía dependen de sus vecinos.
El llamado de una pareja que dice no tener a dónde ir
Ante esta situación, William decidió hacer público su caso y pedir ayuda directamente al presidente Abelardo de la Espriella.
“Señor presidente Abelardo De La Espriella, acudo a usted como un ciudadano más desesperado por la situación de mi familia, ya que me siento impotente ante este acontecimiento al no tener respuesta de ayuda de los entes como lo son la Alcaldía de Cúcuta y Gobernación de Norte de Santander, ni de las cuatro visitas de Gestión de Riesgo y Desastres”, expresó.

Mientras esperan una respuesta, la pareja permanece temporalmente en la casa de una vecina, sin saber cuánto tiempo podrá estar allí. William asegura que no tiene recursos para pagar un arriendo y teme que ocurra una emergencia mientras él y su esposa no cuentan con un lugar seguro donde vivir.
