Lo que comenzó como un sencillo video publicado en redes sociales terminó convirtiéndose en una ola de solidaridad con los adultos mayores del Centro de Bienestar de Ancianos San José de Pereira (Risaralda), tras el terremoto en Colombia.

La religiosa Ana Carolina Henao, de las Hermanas de los Pobres de San Pedro Claver, recurrió a las redes sociales en medio de la angustia provocada por el terremoto para pedir ayuda y recordar que, entre los escombros, había decenas de personas que necesitaban atención.
En entrevista con SEMANA, la hermana narró el momento del terremoto y la labor que adelantan desde el hogar para proteger a los adultos mayores.
El sismo ocurrió a las 7:34 de la mañana y encontró a los trabajadores y religiosas atendiendo la rutina de los adultos mayores.

De acuerdo con el relato de la hermana Ana Carolina, algunos estaban bañándose o preparándose para el desayuno cuando comenzaron a caer piedras y partes de los techos. En el hogar había 124 adultos mayores.
La situación fue especialmente dramática durante las horas posteriores. Los empleados tuvieron que retirarse para verificar cómo estaban sus familias, mientras las religiosas permanecieron en el lugar tratando de rescatar lo que quedaba de la cocina para poder alimentar a los abuelos. También solicitaron ayuda a distintas entidades para conseguir agua y otros elementos básicos.
Al llegar la noche, la incertidumbre aumentó. Sin señal de comunicación y rodeadas por la oscuridad y los gritos de temor, las religiosas no sabían qué estaba ocurriendo en el exterior.
“Estamos vivos, pero nuestros abuelos no tienen familia. No tenemos agua, no tenemos comida. Por favor, no nos abandonen”, es el clamor de ayuda del Centro de Bienestar de Ancianos, conocido como Asilo San José, en Pereira. pic.twitter.com/IVyBod8vZv
— Revista Semana (@RevistaSemana) August 12, 2026
Fue entonces cuando Ana Carolina decidió grabar y publicar el video. Su intención, explicó, no era generar alarma ni buscar protagonismo, sino hacer saber que estaban vivos y pedir que no olvidaran a los adultos mayores.
La respuesta llegó rápidamente. Al día siguiente comenzaron a llegar alimentos, agua y otras ayudas. Para la religiosa, esta reacción representa un verdadero “milagro de Dios” y una muestra de solidaridad de quienes decidieron pensar en los adultos mayores.
Ana Carolina advierte que la emergencia no termina con la llegada de las primeras ayudas. La paralización del comercio y las dificultades económicas en Pereira generan preocupación por los días siguientes. Por eso, pide que la solidaridad se mantenga en el tiempo.
“Nosotros vivimos nuestra vocación, que es cuidar al adulto mayor”, explicó la religiosa, quien insistió en que quienes han construido el presente merecen ser protegidos hasta el final de sus vidas.
🔴 EN VIVO | Conversamos con la hermana Ana Carolina Henao, quien ha hecho una labor muy importante ante la emergencia por el terremoto en Pereira. Informamos desde el Centro de Bienestar de Ancianos San José.https://t.co/OawaeyUvy9 pic.twitter.com/1hyIaGlAMs
— Revista Semana (@RevistaSemana) August 12, 2026
El terremoto dejó daños materiales y una profunda incertidumbre, pero también mostró una cadena de solidaridad que permitió que los adultos mayores del hogar no se sintieran abandonados en medio de la emergencia.
La respuesta al llamado de la religiosa fue inmediata. Las ayudas comenzaron a llegar de distintos sectores y, según Ana Carolina Henao, el mensaje alcanzó a empresarios, políticos y ciudadanos que decidieron aportar.
“Siguen llegando ayudas”, destacó durante el recorrido por el hogar, donde varias personas se acercaban para conocerla y entregar su apoyo.
Aunque la experiencia multiplicó su alcance en redes sociales, la religiosa asegura que no busca convertirse en una figura de internet.

Para ella, las plataformas digitales pueden ser una herramienta positiva cuando se utilizan para ayudar, pero también pueden ser peligrosas. Su mensaje ahora apunta a que cada familia y cada persona contribuyan desde su propio entorno a la reconstrucción después de la tragedia.
Mientras continúa recibiendo las donaciones, Ana Carolina reconoce que la jornada ha sido extenuante. Incluso, mientras daba la entrevista, llevaba varias horas sin almorzar, concentrada en atender a los adultos mayores y organizar las ayudas que siguen llegando al hogar.
