nación

Primera línea | Las pruebas contra los gestores de convivencia de Usme

Dos funcionarios de la Alcaldía de Usme, según la Fiscalía, servían como informantes de la llamada primera línea.


Las pruebas recaudadas por la Fiscalía contra dos gestores de convivencia de la Alcaldía de Usme, en el sur de Bogotá, y tres personas más implicadas en la llamada primera línea, fueron demoledoras, pero no tanto para un juez que dejó en libertad a los dos funcionarios a pesar de las evidencias en su contra. La propia voz de los gestores se escucha en las interceptaciones que obtuvieron los investigadores, pero ni eso fue suficiente para el juez.

Además de audios, declaraciones y videos, la Fiscalía explicó en la imputación de cargos en contra de los cinco capturados y cuál fue su participación en los hechos que terminaron por afectar a los vecinos de la localidad de Usme: daños al transporte público, hurto al comercio y ataques a la Policía.

“En una supuesta lucha por los derechos ciudadanos, impedían el transporte de los vecinos, amenazaban a comerciantes, asaltaban locales comerciales, atracaban a peatones, consumían estupefacientes y transitaban borrachos por las calles; incluso, acabaron con una funeraria que llevaban más de 40 años en el barrio”, aseguraron los vecinos, pero nada de esto fue suficiente y el juez los benefició.

La investigación permitió que un juez ordenara la captura de los cinco presuntos responsables de los actos vandálicos y de los funcionarios públicos que les entregaron información sobre los operativos de la Policía en la localidad de Usme y Ciudad Bolívar.

“Puso en evidencia a cinco de los supuestos articuladores del grupo Primera Línea Usme, involucrados en actos de vandalismo, ataques contra la Fuerza Pública y retención de vehículos del Sistema Integrado de Transporte Público (Sitp), en el sur de Bogotá”, señaló el fiscal Francisco Barbosa.

En los audios que obtuvo la Fiscalía, los gestores de convivencia, contratados por la Alcaldía de Usme, hablan entre sí y con los integrantes de la primera línea sobre cómo debían actuar, qué hacer mientras la Policía adelanta los operativos de control en esa localidad.

  • Alias Flaco: Nosotros estamos por el lado (...) resistiendo.
  • NN: ¿Por dónde?
  • Alias Flaco: Abajo de ETB.
  • NN: ahhh, hágale, nosotros estamos en la cuadra de enfrente… nos pusieron la otra tanqueta.
  • Alias Flaco: Hágale que estoy abajo de todo.
  • NN: Hágale que nosotros estamos resistiendo también.

En otra interceptación de la Fiscalía hablan los gestores de convivencia sobre la inminente captura de los integrantes de la primera línea, así que les informan los escenarios donde la Policía concentra su actividad operacional con el objetivo de evitar las detenciones y hablan de unos “corotos”, de acuerdo con los investigadores, los elementos usados durante la protesta para enfrentarse a la Fuerza Pública.

  • Gestora: ¿Ya tienen el corredor para salir? ¿Y a Jalisco ya lo ubicaste?
  • NN: Sí, está aquí al lado mío.
  • Gestora: Hazme un favor y comunícamelo, si puedes hacerme el favor.
  • Alias Jalisco: aló, hola.
  • Gestora: Dime cómo vamos a empezar para entregarte los gastos de los chicos que están detenidos. Cómo los van a sacar de Ciudad Bolívar, cómo les van a dar puerta, porque claramente Javier, están encerrados. Salir de la localidad con corotos es imposible. Busquen una puerta donde les den corotos, donde guardar los corotos y dígale a los chinos que yo le consigo el transporte, pero que guarden los corotos, ni por el hijueputa vayan a salir con corotos porque la localidad está encerrada.
  • Alias Jalisco: Listo, jefe.
  • Gestora: Y empiezo a enviar los datos por WhatsApp para que hagamos el mismo control. Yo te sugiero que apenas logres salir de Ciudad Bolívar (...)

La Fiscalía imputó los delitos de concierto para delinquir, perturbación al sistema de transporte público y violencia contra servidor público. Ninguno aceptó los cargos y el juez envió a la cárcel a uno. Los gestores de convivencia quedaron en libertad y otros dos, presuntos integrantes de la primera línea, con detención domiciliaria.