¿Qué estará opinando María Isabel hoy martes 27 de junio en SEMANA? Pues la opinión gira en torno a la ponencia presentada por el magistrado Jorge Enrique Ibáñez con respecto a la constitucionalidad de la Ley 2272 de 2022, conocida como la Ley de paz total, bandera del gobierno de Gustavo Petro.

Obviamente, algo va de una ponencia a una sentencia, falta que esa sentencia la resuelvan en Sala Plena, pero el magistrado Ibáñez es uno de los más sólidos y respetados de la Corte. Y en la ponencia, que suena como un nuevo campanazo a la cantidad de violaciones que se vienen haciendo en el Congreso con la aprobación de leyes y reformas desde que arrancó este gobierno, se dicen cosas muy importantes que deberían servir para que el actual Congreso reflexione y el Gobierno también, para que no termine todo cayéndose en la Corte Constitucional.
Según el magistrado Ibáñez, esta ley fue aprobada con vicios de forma, como por ejemplo, que no tuvo los debates necesarios y que el Consejo de Política Criminal no emitió el concepto que debía emitir, tratándose de una ley que afecta la seguridad y el orden público, convirtiéndose estos en vicios irreparables, como lo fue también que el Congreso votó entonces sin contar con la información suficiente al carecer de ese dictamen del Consejo de Política Criminal.

Otra preocupación bastante justificada, por cierto, es que esta ley facilita que quienes traicionaron el Acuerdo de Paz de La Habana puedan, no obstante, llegar a beneficiarse con la justicia transicional, cuando siempre la idea fue que los reincidentes terminaran presos pagando altas cantidades de pena, como es lo normal, pero no negociando nuevamente o al infinito los acuerdos de paz porque estos pierden seriedad y autoridad; además de que es una afrenta contra las víctimas y su derecho a la verdad, a la justicia, a la reparación y a la no repetición.

La verdad es que esta es una nueva muestra de que al comisionado de Paz, Danilo Rueda, como que sí le queda grande su misión. Ayer mismo los gobernadores del país estaban protestando en Bogotá porque alegaban que el comisionado les dedicaba más tiempo a los delincuentes que a ellos, que se sienten abandonados en cuanto a las medidas de seguridad, por ejemplo, que deben tomar con miras a garantizar las elecciones de octubre.

Con la ñapa que al gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, lo esperaban a su regreso a Medellín panfletos del Clan de Golfo amenazando su vida. Pero la ponencia del magistrado Ibáñez seguramente sí le servirá al presidente Gustavo Petro para alimentar su teoría del golpe blando que están tejiendo en contra de su estabilidad.
¿Qué opina María Isabel? Benedetti se queda otro ratico
Un misterio rodea la ampliación del período en su cargo del embajador en Venezuela, Armando Benedetti, luego de que, conocido el escándalo con Laura Sarabia, el canciller Leyva dijera que lo sacaría inmediatamente. ¿Será que el embajador trabajará casi un mes más a control remoto?
¿Qué estará opinando María Isabel hoy martes 27 de junio en SEMANA? Pues la opinión gira en torno a la insólita ampliación del plazo del actual embajador en Venezuela, Armando Benedetti, quien según declaraciones del momento por el canciller, Álvaro Leyva, cuando explotó el escándalo del nanny-gate, saldría inmediatamente de su cargo.
Según Leyva, a un drogadicto no se le puede creer. “Virgen Santísima”, dijo, y “¡hay que cambiarlo ya!”, afirmó.
Aunque es bien sabido que Leyva y Benedetti no se soportan, lo que revelan las grabaciones de las conversaciones del actual embajador, porque todavía no se va, y la entonces jefa de Gabinete Laura Sarabia, que esa sí se fue, es que el Gobierno de Venezuela ya conocía que Benedetti le jalaba a aquello de la cocaína.

Aunque un régimen dedicado al tráfico de estupefacientes no debería escandalizarse por tal cosa, no está descartado que esa circunstancia pudiera impedir el nombramiento en el gabinete ministerial de Benedetti en las carteras de Interior o de Defensa, que él ansiaba.
Y que al parecer fue el detonante de su distanciamiento con Laura Sarabia, a quien acusó de no querérselas dar o de estarle tomando el pelo. Benedetti, igualmente, confesó en esas grabaciones que estaba cansado en su cargo de embajador en Venezuela. Qué tal, y ahora lo van a devolver, pero él quería estar en un cargo en el que pudiera influir más en las elecciones de octubre.

Pues nada de eso explica entonces la ampliación del cargo de Benedetti hasta el 19 de julio, aunque su reemplazo, Milton Rengifo, ya está nombrado y cuenta incluso con el beneplácito del Gobierno venezolano.
La pregunta entonces es: ¿será que Benedetti necesitaba algún favor del Gobierno relacionado con su fuero? Conservarlo permite que las investigaciones judiciales en su contra permanezcan en la Fiscalía y no regresen a la Corte Suprema, donde la magistrada Cristina Lombana ya lo tiene investigado y documentado por acusaciones como enriquecimiento ilícito en su época de congresista.
De ser así, ¿por qué tiene más confianza benéfica de que judicialmente le iría mejor en la Fiscalía que en la Corte?
Pero el que queda peor es el canciller Leyva. Las tres horas en las que inicialmente cambiarían su cargo en Caracas se convirtieron casi en un mes por cuenta de que, según Benedetti, tiene asuntos por resolver como embajador.

Otros dicen que a los embajadores los protege una reglamentación que implica que tienen un tiempo mínimo para poder arreglar sus asuntos e irse de su cargo, pero este no parece ser el caso. Lo curioso es que el decreto que extiende el periodo de Bennedetti no lo firma el canciller Leyva, sino el secretario general de la Cancillería, José Antonio Salazar.
La siguiente pregunta es: ¿por orden de quién?, ¿del canciller o del presidente?, ¿será que Benedetti sí va a regresar a Caracas a finiquitar su cargo o se va a quedar en Colombia? ¡Caramba!, este nanny-gate sigue produciendo noticias, y lo que falta...
