La alcaldesa Claudia López contestó de manera innecesariamente agresiva este domingo a Mario Hernández. El empresario le reclamó por el mal estado de las vías de la ciudad. En su cadena de trinos, el empresario afirmó: “No hay derecho el estado de la vía de la carrera 7 al norte de la calle 100 toda desbaratada huecos, etc.”, luego, aseguró que se formaban varios trancones en el lugar y que adicional a ello se quitó un carril para destinarlo a las bicicletas, lo que aumentaba el flujo vehicular.
La alcaldesa se fue lanza en ristre: “Los impuestos están atendiendo el rescate social de Bogotá: i.e. la renta básica para 631.000 hogares que cayeron en pobreza (y falta cubrir 300.000 más con recursos que apruebe el Concejo) Los rines de tu lujoso carro pueden esperar, los estómagos de las familias en pobreza no”. O como dice María Isabel Rueda, lo mandó a freír sus rines.

López presentó así una falsa disyuntiva: que la ciudad debe elegir entre aliviar la pobreza y sus otras labores. Rueda asegura que esto no es así, pues Bogotá es un sistema complejo y amplio con la capacidad de atender todos los frentes.
El problema que tiene es otro, según Rueda: la pelea que existe entre ella y el Concejo de Bogotá tras la advertencia que hizo de que si no le aprueban los recursos, el sistema TransMilenio podría dejar de operar en septiembre. Se ha calculado que los ingresos tarifarios en el total del sistema de transporte masivo en la capital, por la baja demanda, se ubicó en $2,3 billones.

Pero allí, según Rueda, la alcaldesa también tiene una gran responsabilidad pues al comenzar las protestas, López en vez de cuidar el sistema de transporte y luchar contra los ataques de la primera línea, lo que hizo fue pelear con la Policía. ¿En qué terminará todo esto? Escuche a María Isabel Rueda.
