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Tik Tak: la ingenuidad del ministro de Justicia, Néstor Osuna

Primero fue que los ladrones de celulares se los devolvieran a sus dueños y les encimaran el pago del servicio. Ahora lo que propone el ministro Néstor Osuna es que los actos terroristas que se realicen en medio de una protesta social no puedan recibir sanción de la justicia, dizque porque eso es “penalizar” la protesta social. Pero francamente, es notable la diferencia que hay entre quemar un CAI o la puerta de la catedral, o producirle graves lesiones a otros, con marchar por las calles, gritando arengas contra el gobierno de turno. Escuche a María Isabel Rueda.

Suena el primer Tik Tak de este viernes 30 de septiembre en SEMANA y suena por los lados del ministro de Justicia, Néstor Osuna, sobre quien no recae ninguna duda acerca de su honorabilidad, pero sí muchas sobre su ingenuidad.

Porque su propuesta de que los ladrones de celulares se los devolvieran como gestos de reparación a sus víctimas y de paso les pagaban seis meses de servicio se volvió un chiste. Ahora sale con una insólita propuesta, tan de malas que coinciden con el acto de irrespeto, patanería y vandalismo sobre todo de un grupo de mujeres que hace un par de días intentó quemar la puerta de la Catedral Primada de Bogotá.

En medio, además, de una controversia muy complicada sobre si la Policía actuó o no para impedir el ataque o solo miró, ahora que la función de la Policía en las marchas se convirtió, bajo nuevos protocolos, en un laberinto que puede terminar cohibiéndola o hasta paralizándola.

La propuesta del ministro consiste en que si una protesta social deriva en actos de vandalismo, sus autores, por el hecho de estar protestando, no pueden ser acusados de terrorismo o de concierto para delinquir. Qué buena invitación para los grupos violentos que buscan desestabilizar el sistema, creando pánico entre la gente, pues mezclarse en la protesta social y utilizarla como vehículo de sus actos terroristas, porque si hieren, matan o destruyen, pero es en función de la protesta social, imperará su derecho a la protesta sobre la vida de otra persona.

Lo contrario es lo que el ministro llama penalización de la protesta social, que un juez o un fiscal interpreten como acto terrorista y concierto para delinquir los desmanes de quienes protestan cuando así sean. Y qué coincidencia, vean ustedes, en el único documento firmado entre el ELN y el gobierno Santos: en el punto dos de las exigencias de los elenos coincide hasta en la expresión con el ministro Osuna de que el Estado deje de penalizar la protesta social.

No, ministro, no confundir penalizar un disturbio que amenace o concrete la pérdida de la vida de un ciudadano, o de una autoridad, o la destrucción de bienes públicos como buses, edificios o inclusive la puerta de la Catedral es una cosa.

Protestar sin dañar a alguien o algo es otra que hay que defender, es lo segundo, que está protegido por la Constitución; lo que hay que penalizar es lo primero, que está prohibido por la Constitución y por la ley penal. La única explicación es que estemos cumpliéndole al ELN por la puerta de atrás, calladito, el gobierno y cuando nos demos cuenta, tendremos completado el menú exigido por el ELN, pero con grandes dudas sobre qué nos dará cambio este grupo guerrillero.