Suena el segundo Tik Tak de hoy 24 de febrero en SEMANA y suena por los lados del duro y justificado rechazo de la Corte Suprema y de la Fiscalía en contra de, por encima de la cantidad de cortes que ya de hecho existen en Colombia, pretender añadirle a la Corte Suprema una nueva sala que se ocupe de procesos contra la corrupción.

La idea viene del conocido y respetado politólogo León Valencia, quien además de un consagrado investigador en temas como el paramilitarismo, tiene un gran mérito en su trayectoria personal y política. Tuvo el coraje de retirarse cuando eso todavía no se usaba, del Ejército de Liberación Nacional por allá en 1994, saltándose así varios años de violencia que hasta nuestros días comete ese grupo guerrillero, hoy en accidentadas conversaciones de paz con el Gobierno Petro.

La Corte investiga la corrupción y tiene importantes resultados, que en compañía de la Fiscalía, que también los tiene, marcaron un hito destapando el tenebroso Cartel de la Toga, por ejemplo.

Ni hablar de las recuperadas facultades de la Procuraduría para disciplinar, suspender, destituir e inhabilitar a funcionarios corruptos de elección popular con el visto bueno del Consejo de Estado, eso sí.
Pero quizás el aspecto más grave de la propuesta de León Valencia, que incluye a estas alturas de la reformitis que tiene absolutamente absorbido el Congreso en analizar, ojalá sea analizar y votar las reformas del Gobierno 35 proyectos en total, pues es presentar una ley estatutaria para definir el marco de una reforma constitucional.

No solo para crear una nueva sala en la Corte, sino un equipo interinstitucional entre el Gobierno colombiano y las Naciones Unidas.
Estaría repitiendo el fallido experimento en Guatemala con una misión de la ONU que encabezó el actual ministro de Defensa, Iván Velásquez, hasta que fue expulsado del país por realizar actuaciones a través de esta comisión anticorrupción manejada por extranjeros, que fueron interpretadas como intervención en la política interna guatemalteca.
Ello sería considerado en Colombia como una pérdida de independencia de nuestra justicia si ahora permitimos que sea la ONU la que venga a impartir justicia interna en Colombia, pero además de tan inconveniente propuesta, contrasta con las intenciones del Gobierno bastante controvertidas, por cierto, que implican saltarse la justicia cacional para poner por ejemplo de patitas en la calle al tenebroso Jhon Mechas, no solo autor de un atentado en un CAI en Ciudad de Bolívar en 2008 en conmemoración del aniversario de la muerte de Tirofijo, que dejó dos niños muertos. Qué buen homenaje, ¿no?

Pero como si fuera poco, fue el autor del atentado contra la vida del entonces presidente Iván Duque a quien pretendía bajar del helicóptero en el que se movilizaba hacia Cúcuta con helicóptero y todo. Esto tiene indignada a mucha gente.

Pues Jhon Mechas antes del intento contra el presidente, había atentado contra la Brigada 30 en esa misma ciudad, en Cúcuta.
No deja de ser una gran paradoja que por un lado pretendamos traer a la ONU a reforzar nuestra justicia y por el otro lado estemos pensando en que aflojemos la justicia en la severidad contra Jhon Mechas, levantándole la orden de captura a tan peligroso criminal.
