A las 6:33 a. m. suena el segundo Tik Tak de hoy viernes 11 de marzo en SEMANA, y suena por los lados de las cosas inverosímiles que a veces pasan en la JEP.
Por ejemplo, ayer se suspendió la versión de Otoniel ante la JEP, porque el hombre estaba esposado y tenía chaleco antibalas, por lo que sus magistrados consideraron que no se daban las condiciones para escucharlo.

Otra cosa insólita es la escena que reveló hace un par de días RCN Noticias, en ella aparece la magistrada Julieta Lemaitre interrogando a Piedad Córdoba, hoy candidata de Petro al Senado. Hasta ahí, un procedimiento normal de la JEP, pero lo que sigue a continuación no: Córdoba está siendo interrogada acerca de lo que ella confesó que sabía sobre el crimen de Álvaro Gómez.
Pero ni en el recinto y tampoco virtualmente pudieron estar presentes las víctimas, los familiares de Álvaro Gómez y su abogado, con quien la comunicación virtual —que antes de que empezara el interrogatorio de Piedad— funcionó perfectamente y de manera bastante rara se interrumpió cuando Piedad comenzó a hablar.
La magistrada Julieta Lemaitre, con una inusual terquedad, insistió en que eso no era obstáculo para continuar y que siguiera, que eso no tenía ningún problema, por eso jamás, Piedad no fue contrainterrogada, porque la impresión que dejó la magistrada fue la de una proclividad hacia Piedad Córdoba en la que brillaron por su ausencia contrapreguntas pertinentes, a propósito, de las contradicciones de la señora Córdoba.
Por ejemplo, ella aseguró que el presidente Santos sabía que las Farc habían sido las autoras del asesinato de Álvaro Gómez y que Samper también sabía, ¿cuándo supieron? Pues tuvo que ser antes de que el senador Carlos Lozada confesara su autoría, porque después de que la confesó no solo sabían Santos y Samper, sino que supimos todos los colombianos.
Y si Santos y Samper sabían, ¿desde cuándo sabían? ¿Significa que durante un tiempo se guardaron una noticia que debieron poner en manos de las autoridades judiciales? Esa, por ejemplo, era una contrapregunta obligada de la magistrada Lemaitre y no la hizo.
Será por eso, por haber mantenido una reunión con un testigo clave sin la necesaria presencia de las víctimas, que un juez aceptó una tutela, ordenando que esta audiencia se repita con víctimas incluidas y, además, que desde la dirección de la JEP estén manifestando su incomodidad ante lo sucedido.
