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Yuliana Samboní y los otros casos aberrantes de violencia contra los niños en Colombia

En Colombia los niños son víctimas de toda clase de crímenes. Estas son algunas de las historias que estremecieron al país.


La Corte Constitucional decidió tumbar la cadena perpetua para asesinos y violadores de niños y niñas. En una votación de 6 a 3, el alto tribunal tomó la decisión en contra de la medida que considera inconstitucional.

En Colombia, los menores de edad están protegidos por el artículo 44 de la Constitución Política, que señala que sus derechos prevalecen sobre los de todos los demás. “Serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos riesgosos”, dice la carta, en un país en donde son víctimas de todo tipo de vejámenes, a diario.

Lastimosamente, en todo el territorio han sucedido episodios atroces en contra de los más pequeños. Estos son algunos de los casos que han trascendido:

El crimen de Yuliana Samboní

Uno de los casos más resonados de Colombia es el de la niña indígena Yuliana Samboní. Con solo 7 años, el 4 de diciembre de 2016 fue secuestrada, violada y asesinada por Rafael Uribe Noguera, un arquitecto de 38 años de edad que vivía en Chapinero, cerca de Bosque Calderón, el barrio en el que residía la pequeña con su familia.

La historia es aterradora. Muchos recordarán el edificio Equus 66, en donde quedaba el apartamento en el que Uribe Noguera abusó de Yuliana. Las autoridades la encontraron muerta, debajo de un jacuzzi ubicado en la terraza del techo del edificio.

Cinco años después, Rafael Uribe Noguera pasa sus días en prisión y es uno de los reclusos con más riesgo y considerado de alta peligrosidad.

La masacre de Arauca

Lejos de Bogotá, en el departamento de Arauca, en el año 2010 sucedió otro crimen en contra de la niñez. Esa vez, a manos de Raúl Muñoz Linares, un entonces subteniente del Ejército que asesinó machete a tres hermanos: dos niños de 6 y 9 años y una niña de 14, a quien también violó. Jeferson, Jimmy y Yenny Torres Jaimes eran sus nombres. Posteriormente se conoció que también abusó sexualmente de otra adolescente de la misma edad de Yenny.

Muñoz fue condenado a la máxima pena de 60 años por el crimen atroz y, hace algunos meses, pidió pista en la Justicia Especial para la Paz, para aligerar el castigo, que no aceptó su propuesta.

Garavito

Luis Alfredo Garavito violó y asesinó a cerca de 200 niños en distintas zonas del país.

La captura de la Bestia, como también lo conocen, se produjo cuando trató de abusar de un niño cerca de Villavicencio, en zona rural. Un indigente que pasó por el lugar oyó los gritos y fue a ver lo que ocurría.

Después de un enfrentamiento corto, Garavito salió huyendo, pero poco después la Policía lo capturó, mientras caminaba al lado de la carretera.

Según confesó en una entrevista con el periodista español Jon Sistiaga, está arrepentido y no es feliz.

“Yo cometí una serie de conductas que infringen las normas penales y las morales. Soy un ser humano, igual a cualquier otro, con unas fallas, pero no que sea peligroso. En ese momento no me considero”, sostuvo.

El bebé víctima de su padre

En Chía, Cundinamarca, el 24 de septiembre de 2008 un bebé de solo once meses fue secuestrado ante la impotencia de su mamá, Ivonne Lozano.

Después de una búsqueda intensa por parte de las autoridades, el pequeño Luis Santiago Pelayo fue hallado sin vida, envuelto en una bolsa, en una vereda del municipio.

Orlando Pelayo, papá del niño y quien ante las cámaras de televisión rogó para que quien tuviera al niño, no lo lastimara, resultó ser el autor intelectual del secuestro y asesinato del crimen, por el que fue condenado a 58 años y 9 meses de prisión.

La niña embera

En medio de la pandemia de coronavirus, el 21 de junio de 2020, en Pueblo Rico, noroeste de Risaralda, siete soldados del Ejército secuestraron y violaron a una niña embera de 11 años.

Las 14 comunidades del resguardo indígena Dokabu se estremecieron por el crimen, como lo hizo todo el país.

Los hombres la encontraron cuando estaba recogiendo frutas en un matorral. Al verla tímida y pequeña, se la llevaron lejos y la violentaron. Le arrancaron su ropa y, uno a uno, abusaron de ella. La pusieron sobre el suelo, tapándole la boca, ahogando sus gritos y la sometieron.

Desde ese mismo mes fueron capturados e imputados por lo ocurrido, durante los siguientes meses permanecieron bajo medida de aseguramiento.

El pasado 1 de agosto, más de un año después del crimen, la Fiscalía General de la Nación confirmó que los siete soldados del Ejército Nacional que se vieron involucrados en la violación de una niña embera en Risaralda fueron condenados por el delito de acceso carnal abusivo con menor de 14 años agravado.