La capital colombiana enfrenta un desafío de salud pública que ha encendido las alarmas en diversos sectores residenciales. La acumulación descontrolada de desechos y la deficiente gestión de escombros en las inmediaciones de los depósitos de basura han provocado una proliferación masiva de ratas.

Este fenómeno, que ya no se limita a las alcantarillas, ha comenzado a invadir la cotidianidad de los hogares, generando un clima de zozobra entre los vecinos que ven amenazada su integridad sanitaria.
Según lo que presentó La FM, localidades como Barrios Unidos, Kennedy, Fontibón y Ciudad Bolívar reportan hoy la mayor cantidad de incidentes. Un caso particularmente alarmante ocurre en el sector de Pablo VI, donde la comunidad ha registrado cómo estos animales han desarrollado la habilidad de escalar estructuras para penetrar en los apartamentos de niveles superiores.
Esto está pasando en el barrio Pablo VI de la localidad de Teusaquillo.
— Julián Espinosa (@JulEspinosaDice) March 2, 2026
La epidemia de ratas que se vive en ese barrio contrasta con la inacción de la secretaría de salud.
Señor secretario @Gerson_bermont le
Solicitó actúe de forma inmediata ante esta plaga de ratas que está… pic.twitter.com/ZDZGSOCBjC
El factor común en estas zonas es el estado de los contenedores distritales; estos depósitos, diseñados para organizar la recolección, se han convertido en focos de infección debido a que se utilizan sin respetar las frecuencias de recolección ni la clasificación de residuos, creando el hábitat perfecto para la reproducción de plagas.

Intervenciones técnicas frente a la emergencia
Desde la Secretaría de Salud se ha reconocido la magnitud del problema. Las autoridades sanitarias han mapeado más de 150 lugares de alta sensibilidad donde se concentran madrigueras activas.
“Alrededor de 153 puntos en los cuales se ha hecho la intervención, verificando la presencia de madrigueras y aplicando control químico”, precisó Diana Walteros, subdirectora de vigilancia en salud pública de la Secretaría de Salud de Bogotá, a La FM.
En estas zonas, equipos técnicos ejecutan protocolos de control químico para contener la expansión.
Se estima que la raíz de esta crisis reside en la disposición irregular de restos de comida y materiales de construcción en espacios públicos, sumado a establecimientos comerciales que operan sin protocolos estrictos de salubridad.

El impacto en la vida diaria de los barrios
Libardo Rincón, líder social del barrio San Andrés en Kennedy, en conversación con La FM dijo: “Ya nos toca estar todo el tiempo armados con escobas y palos porque se nos meten las ratas por cualquier hueco”.
Por su parte, en el sur de la ciudad, el miedo a posibles ataques o enfermedades transmitidas por mordeduras ha transformado la rutina de los padres de familia, quienes ahora restringen el paso de niños y animales domésticos por ciertos senderos y parques.

Para enfrentar esta contingencia, el Distrito ha habilitado canales de reporte a través de la línea de emergencias y las subredes de salud.
Sin embargo, los ciudadanos enfatizan que, más allá de las fumigaciones periódicas, la solución requiere una reforma integral en el modelo de aseo urbano y una vigilancia más estricta sobre las obras civiles que remueven el subsuelo sin planes preventivos de control de vectores.
