El atentado contra el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay marcó uno de los episodios más graves de violencia política reciente en Colombia.

El 7 de junio de 2025, en el parque El Golfito de Bogotá, el dirigente fue atacado a tiros en medio de un espacio público, generando pánico entre los asistentes y dejando en evidencia serias fallas en su esquema de seguridad.
El hecho, que involucró a varios presuntos participantes, incluido un menor de edad como autor material, desató una investigación de gran alcance por parte de las autoridades, que buscan esclarecer no solo la ejecución del crimen, sino también a sus determinadores y la posible participación de estructuras criminales organizadas.
@ac2ality Después de luchar por su vida durante dos meses y cuatro días, falleció Miguel Uribe Turbay. El precandidato del Centro Democrático, de 39 años, había sufrido un atentado el pasado 7 de junio en el barrio Modelia de Bogotá (Colombia)
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Motociclista señalado de participar en el magnicidio revela detalles del asesinato
El testimonio de Cristian Camilo González Ardila, conocido como el presunto motociclista implicado en el atentado contra Miguel Uribe Turbay, se convirtió en una de las piezas más reveladoras dentro de la investigación.
Desde la cárcel La Picota de Bogotá, en entrevista con el programa Más allá del silencio, el hombre entregó su versión de los hechos ocurridos el 7 de junio de 2025 en el parque El Golfito.
Desde el inicio, González planteó una hipótesis que cuestiona la ejecución del crimen: “No sucedió por la pericia de los delincuentes”, sino porque la víctima “estaba desprotegida, cualquiera lo hubiera podido haber… le hubiera podido haber quitado la vida”.
El señalado relató que conocía desde hace más de una década a Hélder José Arteaga Hernández, alias Chipi, a quien identifica como el presunto articulador del plan criminal.
“Una vez él me dijo que íbamos a hacer un trabajo (…) pero en sí nunca me concretó nada”, afirmó, indicando que meses atrás se hablaba de posibles atentados, incluso contra camionetas blindadas, aunque sin detalles claros ni ejecución.

Días antes del ataque, según su versión, recibió una videollamada en la que le pidieron conseguir un menor de edad para ejecutar el crimen. “Me dice que le busque un menor (…) que tiene que ser un menor”, relató. En ese momento, aseguró, pensó en un joven del barrio, pero otro sujeto le advirtió que el encargo “es un volado”, es decir, “algo malo que no va a salir bien”.
González también confirmó que días antes del atentado le mostraron en videollamada a la persona que supuestamente debía recoger: “Él es la persona que usted va a sacar mañana”, aunque insistió en que nunca le explicaron el contexto ni el objetivo real.
Sobre el 7 de junio, su relato marca distancia frente a la hipótesis de la Fiscalía. Asegura que fue citado al parque sin mayores instrucciones: “Me dice, llegue al parque… acá hablamos”. Sin embargo, afirma que no acudió de inmediato, sino horas después. “A mí el presentimiento… no me dejaba ir rápido”, dijo, y explicó que dio vueltas antes de llegar.


Según su versión, arribó hacia las 5:20 de la tarde, cuando ya el atentado había ocurrido. “Yo no sé qué está pasando (…) yo no he escuchado tiros, nada”, sostuvo. Al llegar, describe una escena de caos: personas corriendo, gritos y confusión.
“Entro yo en pánico porque yo no sé qué está pasando. A mí me da miedo hablar de eso. A mí me da miedo la vida de otra persona. Yo ya tengo un hijo. Yo pienso en el hijo de Miguel, el de 5 años, se lo juro, se me parte el corazón. Y a mí me duele lo que pasó, a mí me duele. ¿Por qué? Porque, imagínese, yo no me he visto en los zapatos de él, yo tengo un hijo”, afirmó el recluso.
En medio del desorden, aseguró haber visto a un joven reducido en el suelo y a varias personas heridas. Incluso relató que intentó ayudar a alertar a una ambulancia: “Eh, acá, acá (…) no, allá no recoja a nadie, es acá”, dijo, al tiempo que describió cómo trasladaban a los heridos.
El motociclista insiste en que no sabía que se cometería el ataque. “Yo ni sabía que iban a hacer esa vuelta (…) ni que iban a joder a alguien”, reiteró. Además, cuestionó su propio interrogatorio ante la Fiscalía, asegurando que fue presionado: “El fiscal me asustó (…) me dijo que si no contaba algo que él no supiera, me mandaba preso”.
También contó que solo entendió la magnitud de lo ocurrido al ver las noticias horas después. “Ahí es cuando yo ya me desayuno de todo lo que pasó”, relató.
Finalmente, explicó que alias Chipi le habría dicho que un día antes del atentado fueron al lugar para verificar vías de escape y hacer suposiciones de lo que podía suceder en ese momento.

