La mujer que fue agredida dentro de un local comercial en la localidad de Usaquén, en Bogotá, contó detalles de los momentos que, según su relato, antecedieron al ataque que quedó registrado en cámaras de seguridad.

La víctima aseguró que antes de la agresión ya había advertido por comportamientos que la incomodaban del hombre señalado de atacarla y quien trabajaba en el mismo local que ella.
El caso generó rechazo luego de que se conocieran las imágenes de la golpiza y la discusión alrededor de la decisión judicial que permitió la libertad del señalado agresor. Tanto, que el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, cuestionó esa determinación y pidió revisar la calificación del delito.
Sin embargo, el centro de la historia está en el relato de la mujer, quien explicó cómo una situación relacionada con el trabajo terminó escalando hasta un ataque físico.
La mujer le había pedido a su agresor que respetara su espacio
De acuerdo con la versión entregada por la víctima, los problemas no comenzaron el día de la agresión, sino momentos previos, cuando, según dijo a Blu Radio, el hombre habría tenido comportamientos que la hicieron sentir incómoda dentro del establecimiento.
La mujer relató que el señalado trabajador del local donde ambos trabajaban le hacía comentarios sobre su apariencia y buscaba acercamientos físicos que ella no autorizaba.
#VideoBlu Las cámaras de seguridad captaron la agresión a una comerciante, presuntamente por parte de uno de sus empleados, tras una conversación sobre su liquidación laboral. La víctima sufrió lesiones que le dejaron cerca de 60 días de incapacidad, denunció amenazas y asegura… pic.twitter.com/vONZzTGd8w
— BluRadio Colombia (@BluRadioCo) July 26, 2026
“Me hacía cumplidos, me decía que estaba muy bonita, trataba siempre de tocarme, de aprovechar cualquier momento para acercar todo su cuerpo hacia mí y justificar que el lugar es pequeño y que no hay espacio”, aseguró la víctima.
Según su testimonio, ella decidió marcar límites y pedirle que mantuviera distancia para evitar esos acercamientos.
“Yo le pido que mantenga su distancia, que a mí no me gusta que se me acerque ni que me toque”, afirmó la mujer, quien señaló que esa petición habría generado molestia en el hombre.
El reclamo laboral que terminó en agresión
La víctima explicó que el hombre realizaba labores de aseo en el local y que, después de terminar sus funciones, se acercó para hablar de su trabajo.
Según contó, él le manifestó que había notado inconformidad de ella con sus labores y le planteó la posibilidad de no regresar.
“Él hace el aseo del local y termina, se acerca a mí con el trapero y me comunica que él ve que yo estoy inconforme con su trabajo, que si yo quiero él no vuelve. Yo le dije: perfecto, no vuelva”, relató.
La mujer aseguró que después de esa conversación la situación cambió y que el hombre empezó a exigir que le pagaran inmediatamente.
De acuerdo con su versión, ese momento desencadenó la agresión que posteriormente quedó registrada en video.
“El instinto de supervivencia”: así intentó pedir ayuda durante el ataque
La víctima explicó que durante la agresión buscó una forma de alertar a otras personas para que alguien pudiera intervenir.
“El instinto de supervivencia me hace tumbar una cristalería con los pies que tengo al lado”, contó la mujer al recordar el momento en el que intentó generar una señal de auxilio.
Según su relato, el ruido permitió que otras personas se dieran cuenta de lo que estaba ocurriendo y finalmente alguien acudió al lugar.
“Eso es lo que hace que la dueña de la casa baje, alguien se dé cuenta de lo que está pasando, alguien viene a la puerta y es cuando esta persona deja de golpearme y yo me puedo parar”, afirmó.
Galán cuestionó la libertad del agresor
Tras conocerse el caso, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, manifestó su rechazo frente a la decisión de dejar en libertad al hombre agresor.
“Es inexplicable que este hombre haya quedado en libertad”, afirmó.

El mandatario aseguró que la situación representaba un riesgo para la víctima y pidió que el proceso avance con una revisión de los cargos, al considerar que la gravedad de los hechos podría corresponder a una conducta más severa.
Mientras avanza la investigación, el testimonio de la mujer se convirtió en una de las principales piezas para reconstruir lo ocurrido antes, durante y después del ataque ocurrido en Usaquén.
