Zapatos, camisas, pantalones, bolsos, fotografías, juguetes, cobijas y otros objetos personales se encuentran recopilados bajo carpas en el barrio Ciudad Capri, en Cali, Valle del Cauca.

Estas pertenencias, que han logrado ser recuperadas y que pertenecían a las personas que quedaron bajo los escombros tras el terremoto que azotó Colombia el lunes 10 de agosto, pueden convertirse en el único recuerdo para los familiares de las personas que dejaron este mundo.

Las imágenes —obtenidas por Jamir Mina, editor de Regiones y corresponsal permanente en Cali para SEMANA— son conmovedoras.

Hay una zona acondicionada en la que está una carpa blanca y hay decenas de prendas colgadas, mientras que maletas, fotografías y otros objetos que usaban en el día a día las víctimas están organizados en el suelo. Otros elementos fueron almacenados en bolsas y cajas mientras avanza el proceso de recuperación.
Carlos Díaz, psicólogo clínico que acompaña el proceso, explicó en SEMANA que no todos los elementos encontrados entre los restos de las edificaciones pueden ser conservados debido a las condiciones en las que son recuperados.

“Están saliendo muchas cosas, pero no todas se pueden almacenar porque hay problemas de riesgo cruzado por la contaminación biológica que hay”, detalló el especialista.
Para este profesional, el impacto en las emociones de las personas comienza desde el momento en que alguien logra reconocer lo que le pertenecía a su ser querido.

“En un primer momento hay mucho shock, es escalofriante, obviamente, ver elementos que hacían parte de los recuerdos familiares. Pero también en algunos casos sirve para tomar una memoria a largo plazo de lo que queda de esa persona que ya no se encuentra con nosotros”, señaló Díaz.

Según el psicólogo, conservar un objeto puede ayudar a mantener una representación material de la persona que murió y contribuir a afrontar la pérdida.

“Esto les permite llevarse una parte de la memoria de su familiar fallecido y también sanar, de alguna manera, aquellos vínculos que se rompen por todo esto y el tejido social hay que volverlo a constituir”, afirmó.

La escena choca con lo que esos elementos representaban antes de esta grave emergencia que azotó a Colombia. Lo que alguna vez estuvo guardado en habitaciones, armarios o espacios familiares ahora permanece clasificado a la espera de que pueda ser reconocido y recuperado.

“Esto es lo único que podemos hacer por ahora en cuanto a lo material y en cuanto a lo humano, por eso estamos tan unidos aquí en la ciudad de Cali y en todo el país en general”, detalló.
