El brutal ataque armado al batallón de Ocaña, Norte de Santander, de la noche del 4 de septiembre, segó las vidas de tres militares.
El capitán Marco David Pirajón Montezuma y los soldados profesionales John Carlos Marrugo Manjarrez y Joel Alberto Jiménez Jaramillo murieron ese día.

El domingo, la Segunda División del Ejército les rindió honores en Cúcuta. “Con honores militares, despedimos con profundo sentimiento a nuestros #HéroesPorSiempre del Ejército de Colombia, quienes ofrendaron sus vidas en cumplimiento del deber, en defensa y protección de los colombianos (...), serán recordados por su heroísmo, profesionalismo y entrega a la Patria”, escribió ese destacamento militar en sus redes sociales.

“Su sacrificio permanecerá por siempre en la memoria de sus compañeros, sus familias y de todos los colombianos, y quedará escrito en las páginas de la historia de Colombia. A sus familias, nuestro abrazo solidario, nuestras condolencias y eterna gratitud”, añadió.
Los hechos ocurrieron cuando delincuentes atacaron con fusiles y un enjambre de drones, algunos de ellos cargados con explosivos, al batallón de infantería de Ocaña, una ciudad de unos 140.000 habitantes.
Videos grabados por habitantes de esa población y divulgados en internet dejaban percibir la intensidad del ataque. “Ma, escondete, agachate mami, agachate, metete debajo algo, atacan el batallón”, se escucha a un ocañero gritar en uno de esos videos.
Pero el testimonio más estremecedor lo dio este lunes la teniente María Alejandra Ortiz Gutiérrez, quien no solamente se encontraba como uniformada en ese sitio en el momento del atentado, sino que también era la pareja de uno de los tres militares muertos, el capitán Pirajón Montezuma.
“Fue algo muy impactante porque era por todos lados que se sentía el terror de lo que estaba pasando”, dijo la oficial en diálogo con Boyacá Siete Días.
La teniente también contó que tenía planes de casarse con el capitán Pirajón, oriundo de Sogamoso, Boyacá.
“Estábamos en planes de casarnos, se suponía que íbamos a volver en octubre, él iba a pedir permiso por los dos para hacerlo”, contó.
Para la teniente Ortiz Gutiérrez, “uno no está preparado para recibir una noticia de estas, porque es muy impactante”.
Además, señaló que “nada está escrito en esta vida y estar lejos y tan cerca de él, de no poder hacer nada porque ya había recibido la noticia de que no estaba, es una impotencia muy grande”.
Finalmente, agradeció al presidente, Abelardo De La Espriella, a todo el comando de las Fuerzas Militares y al Ejército por el apoyo que ha recibido.

El atentado del viernes en Ocaña dejó también a otros cuatro uniformados heridos. El presidente Abelardo De La Espriella atribuyó los hechos a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Fuentes militares dijeron en su momento a SEMANA que habría sido en retaliación por la captura de un francotirador de esa guerrilla, alias Firulais, que habría tenido entre sus planes atentar contra el mandatario.
