Las autoridades de transporte y aeronáutica del país revelaron las conclusiones preliminares sobre el accidente aéreo en el que murieron 15 personas, tras la caída de una aeronave de la empresa estatal Satena en Norte de Santander Colombia.
De acuerdo con la información entregada por el Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil, el avión volaba a una altitud inferior a la del relieve montañoso de la zona por donde transitaba, lo que habría provocado el impacto directo contra el terreno. Las autoridades explicaron que, según los registros de la trayectoria, la aeronave descendió hasta un nivel que no superaba la altura de las montañas del sector.

La ministra de Transporte señaló que, aunque la velocidad y altitud del vuelo no representaban un riesgo en condiciones normales, en este caso resultaron insuficientes frente a la topografía del área. “La aeronave se encontraba por debajo de la elevación del terreno”, indicó, al advertir que esta condición es un factor determinante en el siniestro.
El avión cubría una ruta regional entre Norte de Santander y el municipio de Ocaña. Minutos después del despegue se perdió contacto con los sistemas de control aéreo, lo que activó los protocolos de búsqueda. Horas más tarde, los equipos de rescate hallaron la aeronave destruida en una zona rural, sin sobrevivientes.
Entre las víctimas se encontraban pasajeros civiles y los dos tripulantes. Las autoridades confirmaron que todas las personas a bordo fallecieron en el lugar del impacto, debido a la magnitud del choque contra el terreno montañoso.
La investigación continúa con el análisis detallado de los registros de vuelo y otros elementos técnicos, incluidos los dispositivos recuperados en el lugar del accidente. Desde el Gobierno se aclaró que el informe final, con las causas definitivas del siniestro, se dará a conocer una vez concluya todo el proceso de verificación.
Mientras tanto, el caso ha reabierto el debate sobre las condiciones de operación de vuelos regionales en zonas de compleja geografía y la necesidad de reforzar los controles para evitar tragedias similares en el futuro.
