El viernes 11 de abril de 2025, un hombre identificado como Esteban Felipe Henao López, de 34 años, radicó ante el Colegio Médico Colombiano una solicitud de expedición de tarjeta profesional de médico e inscripción en el Registro Único Nacional de Talento Humano en Salud (rethus).
Era un trámite aparentemente normal con el que buscaba facilitar que sus víctimas pudieran consultar en internet y hacerles sentir confianza, como un verdadero médico. Sin embargo, Esteban Felipe, que solamente ha cursado el bachillerato, presentó un diploma, un acta de grado y un certificado del año rural falsos.
Con este último documento, fechado el 26 de diciembre de 2017, Esteban Felipe trató de hacerle creer al Colegio Médico que había prestado un año de servicio social obligatorio rural en el Hospital San Francisco de Asís, de Guapi, en el Cauca, al cual se llega luego de cinco horas en lancha desde Buenaventura.

Sin embargo, no contó con que durante el tiempo que él aseguró que había hecho su rural, ese hospital no se llamaba así. La trampa se le cayó y con ella toda la opereta que montó junto a su pareja Ruth Verónica Lengua Carrillo para hacerles creer a cientos de mujeres colombianas que ambos eran expertos médicos en cirugías estéticas y operarlas a altas horas de la madrugada en oficinas del norte de Bogotá, adecuadas con auxiliares, vigilancia y todos los elementos con los que un consultorio debe contar para realizar esos procedimientos.
Esteban Felipe fue denunciado por ese hospital de Guapi, también por el Colegio Médico, y por una prestigiosa Facultad de Medicina de Bogotá, al igual que Ruth Verónica, y ambos capturados por someter a crueles cirugías a por lo menos 254 mujeres a las que les cobraron entre 9 y 15 millones de pesos para intervenirlas quirúrgicamente a pesar de contar solamente con estudios de bachillerato.

Las pruebas recolectadas por las autoridades, que les fueron develadas por una fiscal de Medellín en una audiencia, fueron tan contundentes que ambos terminaron por aceptar cargos por concierto para delinquir, estafa masiva, falsedad en documento público y fraude procesal.
Lo relatado por la fiscal también permitió conocer tres de los testimonios de las víctimas, capaces de revolverle el estómago a cualquiera.
Una de ellas, Daniela, quien fue operada por los dos falsos médicos y un anestesiólogo. Su intención era practicarse una lipolisis laser gold, un procedimiento estético para moldear el cuerpo y eliminar la grasa localizada.
Ella buscaba mejorar la figura en su abdomen alto, medio y bajo, en el Monte de Venus, en las regiones laterales, en la espalda, en la grasa axilar, la cintura, el coxis, la zona conocida como las alas de gaviota y la papada. “Todo eso en una sola cirugía, desconociendo que a una mujer, dependiendo de su peso, no se le puede extraer más de cierta cantidad de grasa en un día, y que esto llevaba a complicaciones”, mencionó la fiscal.

Fue citada para el lunes 26 de enero de este año y esto fue lo que relató al ente acusador, que a la postre sirvió para desenmascarar a estas dos personas, que hoy están bajo medida de aseguramiento intramural a la espera de una condena.
“Ingresé para realizarme el procedimiento, durante la cirugía, en medio de ella, recuperé la conciencia. Empecé a sentir absolutamente todo lo que me estaban haciendo, sentía el paso de la cánula por mi cuerpo, era un dolor insoportable, sentí como si me hubieran quemado, y cuando estaba en la zona del coxis, como si me tocaran los huesos, comencé a gritar del dolor, en lugar de detenerse, ellos me sujetaron por la fuerza las manos y los pies, me introdujeron por la fuerza un trapo blanco en la boca, para que no pudiera seguir gritando, me decían que si seguía gritando la gente iba a llamar a la Policía”, contó la víctima.
“Mientras estaba sufriendo, escuchaba que se reían, cuando terminaron el procedimiento me despertaban con cachetadas en la cara, terminé con asimetría en el cuerpo, y continuó presentando dolor crónico”, puntualizó.

El ente acusador, como se mencionó, tiene documentados 254 casos, pero sigue recabando información para avanzar en el proceso jurídico que lleve a la condena de estos dos falsos médicos.
Las víctimas fueron contactadas en su mayoría a través de Tik Tok, Instagram y Facebook, dijo la Fiscalía. Pero en junio de 2026, cuando conocieron que estaban siendo investigados penalmente, la pareja cerró esas cuentas y trató de esfumarse.
Fueron detenidos en Bogotá, antes de que pudieran huir a Madrid, España, pues ya tenían tiquetes y todo organizado para radicarse en esa ciudad.
