La muerte de una niña de 8 años tiene estremecidos a los habitantes de Nuevo Belén de Bajirá, municipio del Chocó.
El deceso se conoció en las últimas horas, cuando comenzó a circular un video de diez segundos en redes sociales en el que se ve a una mujer de una comunidad indígena arropando el cadáver de una pequeña que yace en un madero, mientras un grupo de niños mira absorto.
“Video pixelado por respeto a la menor y su familia. El cuerpo está tapado y no se muestran imágenes sensibles”, se lee en la pieza audiovisual.
Fue grabada en la comunidad indígena de Uradá Jiguamiandó, ubicada a una hora del casco urbano, en zona selvática, donde corrió el rumor de que la menor había sido atacada por un “tigre”, palabra del castellano usada por los aborígenes para referirse a lo felinos silvestres como el jaguar.

Al conocer sobre lo ocurrido, la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó (Codechocó) dispuso de un equipo de profesionales para que visite la comunidad y reúna la información necesaria que les permita establecer qué fue lo que realmente sucedió y si la muerte de la niña obedeció al ataque de un felino silvestre.
Sin embargo, la entidad aclaró que “es importante precisar que, aunque se adelantan las actuaciones correspondientes desde el ámbito de las competencias ambientales de la Corporación, la determinación oficial de las causas del fallecimiento depende del dictamen por parte de Medicina Legal”.
Con ese fin, el cadáver de la niña será enviado a Medellín para los análisis forenses.

El alcalde de Nuevo Belén de Bajirá, Leopoldino Perea, dijo sobre lo ocurrido que no han encontrado testigos de lo sucedido. “Uno no lo vio, creo que nadie. La niña se perdió”, le dijo el mandatario al canal Teleantioquia, aunque destacó que las condiciones del hallazgo llevaron a considerar la hipótesis de un ataque del felino silvestre.
No obstante, también fue claro en asegurar: “No puedo decir que fue un jaguar lo que le dio muerte a la niña”.

Mientras las indagaciones avanzan, Codechocó recordó que existe un plan de manejo ambiental del jaguar en la zona.
Esto tiene que ver con unas medidas de ahuyentamiento no letal y protección predial del jaguar, también con acuerdos comunitarios y regulación para cuidar la especie, el establecimiento de unas rutas de atención de emergencias y gestión del riesgo, la restauración del hábitat y corredores biológicos y la educación ambiental, desmitificación y monitoreo participativo.
