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Países que han despenalizado el uso del cannabis recreativo y medicinal.
En varios países existen regulaciones al cannabis recreativo y en Colombia se permite su uso con fines medicinales. - Foto: Getty Images / Autor: Dejan Marjanovic

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“Colombia está rezagada frente a la necesidad de reglamentar” la producción de cannabis, dice el Ministro del Interior

Alfonso Prada celebró el avance del proyecto que crea una regulación para el uso de marihuana para adultos. También habló de la reforma política, que seguirá su trámite este miércoles, en la Cámara.

El ministro del Interior, Alfonso Prada, celebró este martes el avance del proyecto de acto legislativo que regula el uso de cannabis en adultos, en la Comisión Primera del Senado, y lo calificó como “histórico”.

El funcionario se pronunció sobre la iniciativa, la cual superó su tercero de ocho debates reglamentarios en el Legislativo, este martes. El cuarto lo debe recibir antes del próximo 16 de diciembre.

“Nunca antes estos proyectos habían llegado tan lejos y estamos muy cerca de que sean leyes de la República o reformas constitucionales”, afirmó el funcionario, quien destacó que “temas como este del consumo recreativo de cannabis” le dan a la posibilidad a Colombia de que “tenga, en la producción de marihuana, una fuente de vida digna para los campesinos y que mueva la economía”.

“Ya la tienen en Europa países como España, donde ya se tiene un control pleno en tiendas. Lo propio en varios estados de Estados Unidos, y en muchos estados del mundo. Colombia está rezagada frente a la necesidad de reglamentar toda esta producción y tener la posibilidad de cultivar y producir legalmente, no como una droga prohibida, sino más bien controlada por el Estado”, afirmó.

Y añadió que este camino de la regulación al uso de marihuana en adultos “va a ser, con absoluta seguridad, una de las fuentes de ingreso más importantes para el pueblo, los campesinos y para el erario público”.

El jefe de la cartera del Interior también se refirió al proyecto de acto legislativo de reforma política, cuyo debate y votación fueron aplazados para este miércoles en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes, donde surte su tercero de ocho debates reglamentarios.

Como pocas veces, la iniciativa ha sido objeto de duras críticas desde el principios por parte de algunos sectores políticos y en el Senado fueron hundidas varias de sus propuestas, las cuales serían revividas en los debates que le faltan este año en la Cámara de Representantes.

Pese a estas críticas, el ministro de la política afirmó que el trámite de la iniciativa se está desarrollando “dentro de la normalidad”.

“No le veo mayor dificultad. Lo dije en la reforma tributaria, en el Presupuesto General de la Nación, en el Acuerdo de Escazú. Siempre que vamos a abordar un tema y hay diferencias entre los congresistas de la coalición mayoritaria y el Gobierno o entre la oposición y el Gobierno, pues ese es el trámite normal de un proyecto”, afirmó el funcionario.

Aunque admitió que “puede haber gente que se oponga a ella”, Prada afirmó que en la reforma política está “habiendo un debate de fondo” y que, “al final del día, como en todos los proyectos que se han tramitado en esta legislatura, el Congreso toma una decisión y esperamos que sea la mejor”.

La oposición a esta iniciativa, no obstante, no parece tan menor como la planteó el Ministro. Temas como el voto obligatorio y la limitante a la facultad de la Procuraduría para sancionar a alcaldes y gobernadores fueron hundidos en el Senado y, para algunos sectores en el Capitolio, podrían correr la misma suerte en la Cámara de Representantes.

Esto sin mencionar la polémica por propuestas como que los congresistas puedan renunciar y saltar a ser ministros del despacho o la modificación de los periodos de varios gobernantes, la cual no fue incluida en el articulado que se discutirá este miércoles en la Comisión Primera de la Cámara, pero podría saltar en medio del debate.

Este último tema, sin duda, parece ser uno de los que más preocupa a diferentes sectores de la opinión pública, especialmente tomando en cuenta que se trata de reformas profundas que podrían fracturar diferentes estructuras en el funcionamiento del Estado.