Política

Emberás en Bogotá: una bomba de tiempo que está a punto de estallarle en las manos al Gobierno de Gustavo Petro

En el último mes se han tomado tres veces los edificios de gobierno y han retenido a la fuerza a trabajadores y ciudadanos. Se configuraría un nuevo ‘modus operandi’.

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30 de abril de 2026 a las 4:57 a. m.
El Gobierno expresó preocupación por el uso de menores de edad en medio de las protestas.
El Gobierno expresó preocupación por el uso de menores de edad en medio de las protestas. Foto: Semana

La crisis con la comunidad Emberá en Bogotá escaló este miércoles con un nuevo episodio de tensión. Desde la mañana, indígenas emberá katío ingresaron por la fuerza a la sede del Ministerio del Interior y mantuvieron retenidas a más de 1.200 personas, entre funcionarios y contratistas, en medio de disturbios y daños a la infraestructura en el exterior del edificio.

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De acuerdo con el Gobierno nacional, los hechos no son aislados. En un comunicado oficial, el Ministerio del Interior señaló que desde hace al menos 15 días un grupo de familias emberá katío asentado en la UPI Florida, en su mayoría mujeres y niños, venía bloqueando las oficinas de la entidad, exigiendo la instalación de mesas de trabajo sobre temas como infancia, desarrollo económico, retorno, reubicación, permanencia en la ciudad y ayudas humanitarias.

Según esa versión, dichas mesas fueron convocadas y se realizaron entre el 16 y el 21 de abril, con participación de entidades del orden nacional y distrital. Sin embargo, durante el desarrollo de los encuentros, las exigencias cambiaron y se centraron principalmente en el traslado a un nuevo albergue, lo que derivó en bloqueos e incluso en episodios de agresión contra servidores públicos.

Secretaría de Gobierno rechaza que indígenas emberá retuvieran a más de 1.300 funcionarios del Ministerio del Interior en medio de protestas

El documento agrega que el 28 de abril los voceros indígenas se retiraron del proceso de diálogo al insistir en que su única exigencia era el cambio inmediato de albergue y la negativa a regresar a la UPI Florida.

Frente a esto, las entidades plantearon alternativas como la entrega de inmuebles por la Sociedad de Activos Especiales (SAE), aclarando que los tiempos para su adecuación y administración podrían tardar entre tres y seis meses, propuesta que fue rechazada por la comunidad.

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Ante la falta de acuerdo, el Gobierno propuso convocar una sesión del Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas (SNARIV), pero los manifestantes exigieron que se realizara de inmediato. Al no concretarse en ese momento, se retiraron de la mesa y retomaron los bloqueos.

Este 29 de abril, otros grupos se sumaron a las protestas, intensificando las acciones en las instalaciones del Ministerio y en las vías de acceso.

El ministro del Interior, Armando Benedetti, indicó que se mantienen abiertos los canales de diálogo, aunque el Gobierno expresó preocupación por el uso de menores de edad en medio de las protestas.

En el comunicado, la entidad señaló que algunos niños y adolescentes han permanecido en la vía pública pese a la oferta institucional de protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Secretaría de Integración Social.

Por su parte, desde el Distrito, el secretario de Gobierno, Gustavo Quintero Ardila, reiteró que Bogotá ha dispuesto atención humanitaria, pero insiste en que las soluciones estructurales dependen del Gobierno nacional, especialmente en lo relacionado con condiciones de seguridad para el retorno.

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La presencia de comunidades Emberá en la ciudad responde a desplazamientos desde regiones como Chocó y Risaralda, donde persisten problemas de orden público. En Bogotá, han sido ubicados en albergues temporales, mientras avanzan procesos de retorno que han tenido dificultades operativas y resistencia de algunas familias.

En su pronunciamiento, el Gobierno nacional sostuvo que, si bien respeta el derecho a la protesta, no permitirá afectaciones a terceros, al señalar que las acciones de este miércoles impactaron directamente a más de 1.200 personas que permanecían dentro de las instalaciones intervenidas.

La situación se suma a una serie de movilizaciones, bloqueos y tomas de entidades públicas protagonizadas por comunidades indígenas en la capital, en medio de reclamos por garantías de retorno, mejores condiciones de atención y cumplimiento de compromisos institucionales.

Pero ese no ha sido el único episodio. En la mañana del 21 de abril, se confirmó que llegaron a la capital más de 800 indígenas misak, en 22 chivas, provenientes de Silvia, Cauca.

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Protesta de la comunidad Emberá Katío en la Agencia Nacional de Tierras lleva más de siete días. Foto: Composición SEMANA | Fotos: Suministradas

Y aunque estaba previsto que llegarían al Ministerio del Interior para ser escuchados, a última hora cambió todo y algunos de los integrantes de la minga indígena intentaron ingresar a la sede de la Cancillería, que está a pocas cuadras de la Casa de Nariño.

Lo que se sabe es que los indígenas decidieron viajar a Bogotá porque, supuestamente, en los territorios no son escuchados y se han presentado incumplimientos del Gobierno Petro.

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Comunidad Emberá Katío protesta a las afueras de la Agencia Nacional de Tierras. Foto: Suministrada a SEMANA

Una de las molestias de los indígenas radica en una resolución de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) que, al parecer, invadió algunos límites de títulos coloniales pertenecientes a la comunidad Misak.

Ahora bien, un escenario como el de la toma del MinInterior ya había ocurrido hace un mes. La última vez que se registró una llegada masiva de indígenas a Bogotá para reclamar al Gobierno nacional por promesas incumplidas, estas comunidades mantuvieron retenidos, por algo más de siete horas, a 1.200 trabajadores del Centro Administrativo Nacional; lo que para muchos se ha convertido en un modus operandi para presionar los acuerdos entre la Nación y los manifestantes.