El Pacto Histórico de Iván Cepeda ha sumado a sus filas a varios políticos de partidos tradicionales que en los últimos cuatro años acompañaron la agenda de Gustavo Petro en el Congreso y que ahora se enfilan con el candidato, a pesar de que sus partidos, al menos en lo oficial, están con Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia.

Otros tantos ya no están en el Legislativo, pero han servido para movilizar a las bases de esas colectividades hacia la dupla que Cepeda conformó con su fórmula vicepresidencial, Aída Quilcué, que representa el continuismo de la agenda de Gustavo Petro.
No es un secreto que Petro llegó a la Presidencia cabalgando sobre las maquinarias de los partidos tradicionales que se sumaron a su aspiración, un punto que marcó la diferencia entre el segundo lugar que ocupó en 2018, cuando fue derrotado por Iván Duque, a su victoria de 2022 en la que las alianzas fueron un paso clave para llegar a la Casa de Nariño.
Ahora, esas mismas figuras comienzan a acercarse a Cepeda, pese al inminente riesgo de que sus partidos los sancionen por desobedecer a sus directivas. Es más, esos legisladores podrían incurrir en doble militancia si acompañan candidaturas ajenas a las que sus agrupaciones políticas eligieron como su apuesta electoral.

Una parte de los rebeldes pertenece al Partido Liberal. El exministro del Interior y líder de En Marcha, Juan Fernando Cristo, está convocando a los liberales a sumarse a Cepeda y varios ya aceptaron el llamado.
Entre estos están los congresistas Álvaro Rueda, Carlos Ardila, Carlos Felipe Quintero y María Eugenia Lopera, y el problema para ellos es que su agrupación política, encabezada por el expresidente César Gaviria, anunció su respaldo a Valencia. Lopera es la ahijada de Julián Bedoya, el excongresista antioqueño señalado por falsificar su título de abogado.

Los conservadores están con la candidatura de Valencia. No obstante, el senador Carlos Andrés Trujillo le entregó las bases del partido al petrismo casi tres años atrás e, incluso, durante su presidencia exprés del directorio de la colectividad se afianzó el vínculo de los godos con Petro.
Esa cercanía, sin embargo, ahora en apariencia solo recae en figuras como él y el representante Fernando Niño, recién suspendido por el partido por manifestar su respaldo a Cepeda. Y, aunque la candidata oficial es Valencia, en la costa hay bases que respaldan a De la Espriella.
Los congresistas Temístocles Ortega y Ana María Castañeda, de Cambio Radical, fueron sancionados por el partido por desobedecer la directriz de hacer oposición a la administración Petro. Ellos perdieron voz y voto y no están participando de la toma de decisiones y es probable que, al menos Ortega, quien fue tan cercano al Gobierno que ejerció como embajador, salga de la colectividad al finalizar su periodo como congresista.

Sin embargo, algunos puntualizan fuera de micrófonos que podría existir un vacío en la norma, porque los logos de sus respectivos partidos no están en el tarjetón y los respaldos solo se constituyeron a finales del mes de abril, mucho después de las consultas presidenciales y las elecciones a Congreso.

Con o sin sanciones a la vista, lo claro es que el Pacto Histórico sí está alineado con políticos tradicionales en su objetivo de llevar a Cepeda a la Presidencia.
