El periodista, escritor e historiador Gustavo Álvarez Gardeazábal denunció en la mañana de este martes, 12 de mayo, que un grupo de hombres fuertemente armados llegó hasta su finca, ubicada en Tuluá, Valle del Cauca, y lo intimidaron. Se identificaron como uniformados de carabineros, pero a juzgar por su denuncia, tiene serias dudas.
“Parece ser que mi crónica de ayer, donde denunciaba el juicio a lo chino del periodista provinciano Mateo Pérez, les hurgó las verijas a los verdaderos dueños del poder en Colombia”, escribió el periodista y opinador en sus redes sociales.

Y reportó que hacia las 11 de la mañana de este lunes, 11 de mayo, “me visitó una patrulla en motos, carros y uniformes de la Policía Nacional, que dijo ser de los Carabineros. Como he pasado por otros azares en el remoto ayer, todavía tengo la puerta blindada que me obligaron granadas, disparos y amedrentamientos a instalar aquí en El Porce, a la orilla de la carretera Panorama”.
Dijo que a través de la rejilla de seguridad “enfrenté a la presunta patrulla policial, que decían venir a inspeccionar lo que había dentro de mi finca, y me negué a abrir la puerta hasta que no exhibieran orden judicial o de la Fiscalía para realizar la actuación amenazante. No la tenían, por supuesto. El comandante de la presunta patrulla de carabineros, luego de que me identifiqué, me dijo a ruego que era el subintendente Taborda y que recibía órdenes del coronel Bustamante, comandante de los Carabineros de Colombia ahora llamados Icar”.

Gardeazábal siguió con su narración: “Bien podrían, con las armas que portaban, haberme disparado un tiro en la frente a través de la rejilla y hoy, en vez de estar publicando esta crónica diaria, iría camino del Museo Cementerio de San Pedro en Medellín, donde he pedido que me sepulten”.

“Estoy vivo y no tengo miedo. No cesaré en mi crítica al descalabro de la paz total ni a los robagallinas que Petro ha permitido que lo rodeen. Me he amparado en la libertad de prensa que Petro nos ha otorgado; hay que reconocerlo. Aspiro a que ahora, luego de este frustrado intento de acallarme, no me vayan a mandar escoltas ni seguridades. No las acepto. Con mis casi dos centenares de gansos y mi docena de gatos me siento amparado y con Almirante y Mariscal, mis dos chihuahuas del Estado Mayor que me acompañan, seguiré defendiendo la opinión libre y lo que creo debe ser el futuro de una patria que no voy a abandonar".
Hasta la mañana de este martes 12 de mayo, la Policía no se ha referido al tema.
