Como no había sucedido en elecciones pasadas, esta vez el uribismo podría ir dividido de cara al próximo 8 de marzo cuando se elija al nuevo Congreso. El Centro Democrático presentó su lista cerrada al Senado, liderada por el representante Andrés Forero, que buscará dar el salto, y presentando en el puesto 25 al expresidente Álvaro Uribe, con el objetivo de lograr el ambicioso reto de que el líder natural del partido vuelva a ocupar una curul en esa corporación.

De otro lado, el partido Salvación Nacional pretende superar el umbral del 3 por ciento de la votación general para obtener algunas curules y mantener la colectividad vigente, pues hace cuatro años no lograron ese propósito.

Desde esa colectividad buscan impulsar su estrategia aprovechando la imagen de Abelardo de la Espriella, su candidato presidencial, que lidera las encuestas. Tanto así que decidieron cambiar el logo a tres rayas y un tigre, el animal con el que se identifica el aspirante a la Casa de Nariño.
Salvación Nacional es liderado por Enrique Gómez, quien hace campaña de la mano de De la Espriella recorriendo distintas regiones del país. En 2022, el partido alcanzó 31.289 votos, por lo que no logró obtener curules al no superar el umbral.

Esta vez buscan cambiar esa tendencia y por eso han salido a las calles a buscar los votos de los uribistas apelando a que representan la coherencia.
En cambio, desde el Centro Democrático han hecho un llamado a seguir el legado del expresidente Uribe, convocando a los uribistas purasangre y a que ha sido el único partido que le ha hecho una férrea oposición al Gobierno de Gustavo Petro.

“Los partidos tenemos la obligación de ir a conquistar el favor de la ciudadanía y ganarnos la confianza. Para nosotros, otros partidos que son afines realmente no son competencia”, aseguró el director del Centro Democrático, Gabriel Vallejo.

Otro hecho que resulta particular para estas elecciones es que a las toldas de Salvación Nacional llegaron líderes que venían de estar en el Centro Democrático y que no encontraron un espacio en esas listas. El uribismo en esta ocasión le apostó a una renovación de nombres más allá de sus figuras tradicionales.

En el caso de Salvación Nacional, están, además de Gómez, Carlos Felipe Mejía, que había sido senador del Centro Democrático en 2018; Wilson Ruiz, exministro de Justicia, y activistas de redes sociales como Germán Rodríguez o, en el caso de las listas de Cámara, Jairo Ladino. Todos son de ideas y valores cercanos al uribismo.
“Salvación Nacional es un partido al que respetamos profundamente. Con ellos nos hemos juntado en algunos momentos políticos en años anteriores; ahora cada uno tiene su camino”, reconoció el representante Juan Espinal, del Centro Democrático, que busca dar el salto al Senado.

Esta división podría tener un impacto en las elecciones presidenciales, pues desde el Centro Democrático promueven la candidatura de Paloma Valencia en La Gran Consulta por Colombia, mientras que desde Salvación Nacional impulsan a De la Espriella para la primera vuelta y no estarían de acuerdo en que sus bases voten esa consulta.
Uno de los principales retos para ambas colectividades será lograr una importante votación el 8 de marzo; la división de los votos los pone a ambos en riesgo. Por un lado, el Centro Democrático necesita tener un amplio respaldo para, por lo menos, mantener las 13 curules que obtuvo en 2022. Mientras que Salvación Nacional deberá luchar para alcanzar el umbral que necesita con el fin de lograr algunos escaños y demostrar el respaldo que asegura tener Abelardo de la Espriella.
