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Cuando el presidente Gustavo Petro prometía un replanteamiento de la política exterior colombiana. - Foto: Presidencia

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“No será para hijos de presidentes y amigos de la clase política”: cuando Gustavo Petro prometió profesionalizar la política exterior

El ahora presidente es criticado por nombrar políticos en las más apetecidas embajadas y consulados.

El presidente Gustavo Petro causó polémica por algunos de los nombramientos en las principales embajadas y consulados del mundo. La nueva diplomacia de Colombia, al parecer, está conformada por políticos que apoyaron la campaña, viejos aliados y hasta figuras cercanas a Verónica Alcocer, la primera dama.

Por esta razón, la internacionalista Sandra Borda, excandidata al Senado por el Nuevo Liberalismo, recordó cuando apoyó la campaña de Gustavo Petro en 2018. Contó que en una reunión, el presidente criticó fuertemente que la política tradicional llegara a cargos diplomáticos.

“No entiendo cómo se pasa de una crítica así de feroz, a usar el servicio diplomático de la forma como lo está haciendo. Las promesas incumplidas, las críticas con doble rasero eran una cuestión de la clase política que tanto criticó y ahora son su forma de hacer política”, dijo la profesora e investigadora de la Universidad de los Andes.

La internacionalista también mostró un video de Petro como candidato en 2018, en el que critica duramente el uso de la política exterior por parte de los políticos tradicionales y propuso una profesionalización del equipo diplomático.

”Nos proponemos que nuestro equipo diplomático, funcionarios en consulados y embajadas, sea mucho más profesional y capaz de lo que es hoy. Todos sabemos que la diplomacia colombiana falla, que es incompetente e incapaz, guardadas siempre las excepciones”, afirmó Petro en su momento.

Según lo que dijo el presidente en la candidatura presidencial de 2018, la incapacidad del servicio diplomático colombiano se puede llenar con “equipos más profesionales”.

”Quienes hayan estudiado, quienes estén en la carrera diplomática y quienes hayan acumulado saberes específicos alrededor de las relaciones internacionales y diplomáticas, puedan acceder a los cargos y funciones públicas en consulados y embajadas de Colombia”, agregó Petro.

Los profesionales en diplomacia serían quienes cumplirían dichas funciones, en cambio de quienes en el pasado los han ocupado, “hijos de presidentes, amigos y las amigas de la clase política colombiana, incluso muchos incursos en corrupción”.

En la campaña y luego de su elección, el presidente Gustavo Petro ha hecho énfasis en lo que deben ser las relaciones exteriores para Colombia. En su programa de gobierno, el ahora mandatario prometió que privilegiaría la carrera diplomática en todas las misiones, primando el mérito y la experiencia para ocupar dichos cargos. Incluso, prometió que en el 50 % de las embajadas y consulados se nombraría a diplomáticos de carrera. El canciller Álvaro Leyva aseguró que esos puestos no serían “para la clase política”.

Sin embargo, todo apunta a que el Gobierno está incumpliendo su promesa. En principio, el mandatario nombró a Luis Gilberto Murillo como embajador de Colombia en Washington. Luego anunció la llegada de políticos como el excongresista León Fredy Muñoz a Nicaragua, el exgobernador y exprecandidato presidencial Camilo Romero a Argentina, y personas de su entera confianza, como Eduardo Ávila Navarrete a España. Así mismo, se concretó el nombramiento de Ligia Quessep como embajadora en Italia. Ella es oriunda de Sincelejo y es amiga de la infancia de la primera dama. A su vez, Elizabeth Carrillo, activista arhuaca cercana a la vicepresidenta Francia Márquez, fue nombrada embajadora en Bolivia. Ninguno de esa lista pertenece a la carrera diplomática.

En los últimos días, se conoció que se nombrarán más políticos y aliados como jefes de misión: Jorge Rojas, exsecretario de Gobierno de la Alcaldía de Bogotá de Petro, sería embajador ante la Unión Europea; Guillermo Rivera, exministro del Interior, se convertiría en embajador en Brasil, y Germán Navas Talero, excongresista del Polo Democrático, ocuparía el cargo de embajador en Dinamarca.

Francisco Burchardt, presidente del Sindicato de Empleados del Ministerio de Relaciones Exteriores, conversó con SEMANA sobre la preocupación por la poca importancia que se les ha dado a los funcionarios de carrera diplomática. “Los cargos de mayor responsabilidad deben estar en manos de las personas que se han preparado para ello”, dijo el líder sindicalista.

Además, aseguró que se les ofrecieron los destinos más “apetecidos” a quienes no forman parte de la carrera diplomática. “Hay tendencia a nombrar a personas que no son de carrera diplomática en destinos europeos o en Norteamérica. Obviamente eso ha generado molestia en la Cancillería”, dijo Burchardt.