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“Solo bastó una orden amable”: Gustavo Bolívar aplaudió llegada de la espada de Bolívar a la posesión de Petro

Lo ocurrido con este emblemático elemento motivó todo tipo de comentarios durante el evento de posesión presidencial.


La multitudinaria posesión de Gustavo Petro como nuevo presidente de los colombianos tuvo un sorpresivo momento que avivó la euforia de los presentes en el evento. Ya como mandatario, su primera orden fue clara: traer la espada de Bolívar al escenario.

El hecho no pasó de agache puesto que, desde un principio, el expresidente Iván Duque ―antes de ceder el mandato― manifestó que no iba a permitir el préstamo de la emblemática espada para que fuera exhibida durante la posesión de Gustavo Petro.

Sin embargo, el presidente Petro no dejó de lado su intención original. Tal era la exigencia del nuevo mandatario que hizo una pausa en el evento de posesión hasta que llegara la espada.

“Como presidente de Colombia, le solicito a la Casa Militar traer la espada de Bolívar”, fueron las palabras de Gustavo Petro. Inmediatamente, las miles de personas presentes en el evento de posesión estallaron en algarabía.

En la madrugada de este 8 de agosto, el senador Gustavo Bolívar aplaudió lo ocurrido durante el evento de posesión. “Significado de la frase ‘Voluntad política’. A Petro le dijeron que no se podía llevar la espada de Bolívar al evento por un sinnúmero de razones. Una vez posesionado a #PetroPresidente solo le bastó una orden amable para que la espada llegara en minutos”, destacó en su cuenta de Twitter.

En medio de gritos y arengas, la espada llegó a la Plaza de Bolívar. Lo hizo cargada por la guardia presidencial, mientras la guardia indígena y campesina le hacían también camino. El evento tuvo un receso, aparentemente, para dejar que este objeto tan cargado de pasado llegara a este momento. “La espada tiene tanta historia que hoy sumará una más”, dijo el presidente.

“Esta espada... quiero que nunca más esté enterrada, que solo se envaine cuando haya justicia en este país. Es la espada del pueblo. Por eso la queríamos aquí. En este momento y en este lugar. Quizá para todos los presidentes, cuando se posesionen se vuelvan un objeto que los acompañe siempre”, aseguró en medio de aplausos.

El M-19, guerrilla que tuvo en sus filas a Petro, la robó en 1974 y la convirtió, en parte de su discurso, en una especie de símbolo de libertad y revolución amparada en la sombra del libertador Simón Bolívar.

Es una obsesión, no solo para Petro, sino para los autoproclamados revolucionarios bolivarianos, como el fallecido mandatario de Venezuela Hugo Chávez. Para Petro, la espada es un símbolo de la lucha libertadora que hace más de 200 años emprendió Bolívar y que, a su juicio, no ha concluido. La prefiere desenvainada, porque así le da valor a las palabras del Libertador: “No envainaré jamás la espada mientras la libertad de mi pueblo no esté totalmente asegurada”, las mismas que dejó el M-19 en una nota, cuando la robaron.

Petro incluso cita en su libro Una vida, muchas vidas cómo conoció a Chávez, el vínculo bolivariano con él y hasta la importancia de la espada de Bolívar.

“El venezolano era un militar que había intentado una insurrección y había fracasado. La izquierda venezolana no tenía capacidad de sacar el pueblo a las calles, por eso su sublevación se redujo a un golpe de Estado que tenía una plataforma ideológica profundamente bolivariana. Eso nos unía a él. El M-19 se había fundado sobre la idea de Bolívar como un eje de la construcción democrática. De ahí viene el símbolo de la espada de Bolívar”, se lee en el libro.

Son varias las espadas de Bolívar, y en realidad no hay certeza de que realmente le pertenecieran. Por los años de la gesta libertadora, la espada era un símbolo y un regalo que acostumbraban a darse entre altos mandos. Por eso no es del todo claro si la robada de la Quinta de Bolívar es en realidad la espada de combate. Tiene en su mango un escudo de la Gran Colombia, las tres estrellas de general y una decoración con hojas similares al olivo, que coincidentemente simbolizan la paz.