Política

Yolanda Pulecio, mamá de Ingrid Betancourt, revela a SEMANA cómo le avisó a su hija secuestrada del fin de su matrimonio

Pulecio ha vuelto a Colombia. Vino a apoyar a Betancourt en su campaña para el Senado.

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2 de marzo de 2026, 11:49 a. m.
Yolanda Pulecio habló con SEMANA en compañía de su hija, Ingrid Betancourt.
Yolanda Pulecio habló con SEMANA en compañía de su hija, Ingrid Betancourt. Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

Tiene 90 años y una memoria intacta. Yolanda Pulecio, la madre de Ingrid Betancourt, a quien Colombia conoció recorriendo el país y el mundo exigiendo la liberación de su hija cuando estaba secuestrada por las Farc, está de regreso al país. Y habló con SEMANA.

Pulecio se refirió a lo divino y lo humano, recordó las épocas amargas del secuestro de su hija cuando en la calle, en algunas oportunidades, las mujeres le lanzaban insultos, le pegaban con sombrillas y en cierta ocasión la escupieron. “Cuánto dolor”, expresó.

Por eso, optó por vivir en Francia cuando su hija fue liberada en la Operación Jaque el 2 de julio de 2008.

YOLANDA PULECIO
Yolanda Pulecio e Ingrid Betancourt en el norte de Bogotá. Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

La madre de Betancourt —quien fue senadora por el Partido Liberal— habló porque cree que el país debe tener memoria y no puede olvidar lo que las Farc cometieron contra decenas de colombianos. “Durante los seis años en que estuvo secuestrada Ingrid no dormí”, relató.

Y detalló que se despertaba sobre las 4:00 a. m. para escribir los mensajes que le enviaba, a través de la radio, a su hija durante su secuestro. No podía quedarse dormida. Hacerlo suponía que la secuestrada no tendría noticias suyas y la comunicación entre ambas se perdiera.

“Es que yo no dormía. Todas las noches durante seis años, pensando a qué horas llamo para dejarle mensajes por la radio, a qué horas para que me pasen y que me oiga. No volví a dormir. Había un programa llamado La carrilera, a las 5:00 a. m.; me levantaba a las 4:00 a. m. para ser la primera en llamar y enviar mensajes por radio. Eran dos minutos. Preparaba por escrito para que no se me olvidara nada”, expresó.

YOLANDA PULECIO
Yolanda Pulecio tras su regreso a Colombia. Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

Pulecio le enviaba a Betancourt noticias de sus hijos; le contaba las calificaciones del colegio, “porque yo sabía que ella estaba muy pendiente sobre cómo les iba a los hijos en el estudio”.

También “le reportaba noticias de su exesposo (Juan Carlos Lecompte) y le decía: ‘Ingrid, cuando vuelvas no encontrarás tu hogar como lo dejaste. ¿Entiendes lo que te quiero decir?’“, confesó Pulecio.

En el cautiverio, sin que Yolanda Pulecio lo supiera, Ingrid Betancourt entendía su mensaje. Sabía que Juan Carlos Lecompte, su esposo, tenía otra vida. De hecho, en la selva, algunos de sus compañeros secuestrados, que también escuchaban la radio, la molestaban y le decían que su pareja era infiel. El dolor y la impotencia no se pueden describir.

Ingrid Betancourt Pulecio
Ingrid Betancourt Pulecio en la sede del Partido Oxígeno, en Bogotá. Foto: GUILLERMO TORRES REINA-SEMANA

Yolanda Pulecio también contó que recuerda cómo le narraba a su hija, a través de la radio, sus encuentros y peleas con el entonces presidente Álvaro Uribe porque ella le insistía, contra viento y marea, que avanzara en un canje humanitario que permitiera la libertad de una vez por todas de la colombo-francesa.

El tiempo pasó. Y Yolanda Pulecio agradece a Uribe, como se lo reconoció a SEMANA.

“Dejé todo atrás. Al expresidente se le debe la liberación de Ingrid a través de la operación Jaque. Cuando Uribe tomó esa decisión, ay, Dios mío, no me avisaron. Me informaron cuando ella estaba en el avión de regreso. Le agradezco que la sacara de allá”.

También recordó cuando le informaron que su hija, al parecer, había muerto en manos de las Farc. “Respondí que no, no era cierto. Era como si la sintiera aún viva. Aunque Ingrid estaba secuestrada y no tenía noticias de ella, siempre la sentí con vida”, afirmó.