Se le conoce como cirugía robótica, cirugía laparoscópica asistida por robot o cirugía asistida por robot. A Colombia llegó en los años 90 y desde entonces se ha convertido en una herramienta quirúrgica que ha ayudado a miles de pacientes en el país, afectados especialmente por el cáncer.
Por esa época, ya se implementaba la cirugía abierta, un abordaje que sigue siendo uno de los estándares en la actualidad, con resultados deseados, pero que hace uso de grandes incisiones de entre 10 y 15 centímetros, por lo que se puede ocasionar un mayor sangrado, un mayor tiempo de hospitalización y posibles complicaciones.
Como respuesta a esta situación, surge la cirugía mínimamente invasiva, a través del abordaje laparoscópico, el cual evita las grandes incisiones, ya que una cámara y una serie de instrumentos quirúrgicos acceden al paciente a través de pequeñas incisiones.
Sin embargo, su adopción fue limitada debido a ciertas restricciones técnicas, como la visión en dos dimensiones e instrumentos con poca movilidad.
“En ese contexto y para que los pacientes tuvieran mejores desenlaces clínicos, nace la Cirugía Robótica da Vinci, cuyo beneficio es la mínima invasión, ya que no requiere grandes incisiones, gracias al tamaño de su cámara e instrumentos, los cuales ingresan al paciente a través de pequeñas incisiones de menos de un centímetro”, explica el doctor Juan Ignacio Caicedo médico, urólogo director del área mínima invasión y cirugía robótica Fundación Santa Fe de Bogotá.
Agrega que la cámara cuenta con visión en tres dimensiones y magnificación de 10 veces, lo que permite una visualización clara de todas las estructuras anatómicas importantes, así como un rango de movimiento de los instrumentos, inclusive mayor al movimiento de la mano, y filtro de temblores. Esto permite que todos los cortes, sutura y movimientos en general necesarios para realizar cada cirugía sean muy precisos y seguros y logren tener mejores resultados en cada uno de los pacientes.

La cirugía robótica da Vinci ha tratado más de 11 millones de pacientes a nivel mundial; y solo en el año 2022 se realizaron más un 1.8 millones de cirugías con esta técnica. Todos estos pacientes tratados, están respaldados por más de 34 mil artículos científicos, que presentan los beneficios de dicha técnica.
La técnica en Colombia
El programa de Cirugía Robótica da Vinci de la Fundación Santa Fe de Bogotá inició en abril de 2015. La primera cirugía robótica realizada fue para el tratamiento de cáncer de próstata en el servicio de clínicas urológicas, debido a que en esta patología la cirugía robótica ha presentado una serie de beneficios para el paciente: Mejor control del cáncer, rápida recuperación de continencia urinaria y rápida recuperación de la función sexual, como lo señala el doctor Mauricio Plata, jefe del Departamento de Urología de la Fundación Santa Fe.
Además, ha permitido la realización de varias cirugías urológicas como cirugías para el cáncer de próstata (con 90 por ciento de los pacientes), de riñón y patologías relacionadas como reimplantes ureterales, pieloplastías, sacrocolpopexias y fístulas entre otras. Por ello, es uno de los pocos programas certificados por la Joint Comission International (JCI, por sus siglas en inglés), como centro de excelencia para el cuidado del cáncer de próstata.

Esta técnica también se emplea en ginecología para tratar diferentes casos relacionados con cáncer, entre ellos el de endometrio; también en casos de infertilidad asociados con patologías como miomas y endometriosis. En el servicio de cirugía también se ha empleado esta técnica para el control de obesidad, control de cáncer estómago, cáncer de colon y recto, cáncer de hígado, cáncer de páncreas y reparación de hernias, entre otros.
Hasta ahora, la Fundación Santa Fe de Bogotá ha atendido a 1000 pacientes con cirugía robótica, que gracias a esta tecnología tienen una estadía menor a la cirugía convencional, de casi una noche únicamente, y finalmente cada paciente ha presentado una reducción importante en las posibles complicaciones con una rápida recuperación y regreso a las actividades diarias.

