Juan Felipe Forero es administrador de empresas y pasó por la banca de inversión y compañías de tecnología antes de ingresar al sector salud. Corpus AI nació en 2025 a partir de una preocupación familiar y de una pregunta empresarial: cómo utilizar la tecnología para anticiparse a enfermedades que suelen detectarse cuando ya han producido daños.
La coyuntura resulta especialmente relevante ahora, ya que la inteligencia artificial ocupa cada vez más espacios en la medicina, pero también en el país ocurren más de 300.000 infartos cada año.


Del dato a la prevención
Corpus AI desarrolla algoritmos de predicción para identificar desenlaces agudos y detectar o anticipar la progresión de enfermedades. Actualmente, cuenta con cinco modelos: infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular, diabetes e hipertensión, enfermedad renal e hipertensión arterial pulmonar (en desarrollo).
La compañía comenzó a trabajar con un algoritmo de infarto agudo de miocardio, que fue llevado a producción en enero. Según Forero, CEO de la startup, la plataforma ha tamizado 250.000 pacientes en trabajo conjunto con una EPS y priorizado 38.000 para atención. Tras una primera revisión cerrada en junio, asegura que en ese grupo la tasa de infartos se redujo un 17 por ciento. “Estadísticamente, hemos contenido 467 infartos”, explica Forero.

Para el empresario, el valor de la herramienta está en cambiar la lógica reactiva por una intervención anticipada. El algoritmo no pretende sustituir al médico, sino ayudar a identificar quién requiere atención prioritaria y hacerlo antes de que suceda un desenlace grave.

Un elemento que Forero considera central es el origen de los datos. Los modelos de Corpus AI fueron desarrollados en función de los pacientes colombianos bajo una estructura pensada para la población latina. Forero asegura que las escalas cardiovasculares utilizadas habitualmente sobreestiman el riesgo en población latina entre 20 por ciento y 60 por ciento, dependiendo de la escala que se utilice. La apuesta busca responder a una brecha que, a su juicio, existe en la investigación médica tradicional, cuyos estudios de riesgo cardiovascular han tenido una representación limitada de población latina y de mujeres. “Nosotros trabajamos con datos 100 por ciento colombianos y para la población latina”.

Cuestiona que muchas herramientas entreguen solo riesgos a largo plazo, cuando el sistema necesita saber quién puede sufrir un evento en el corto plazo para decidir a quién atender primero. La diferencia, dice, está en pasar de una cifra general de riesgo a una herramienta que permita priorizar a los pacientes.
El respaldo médico y el impacto en el sistema

Corpus AI creó desde el comienzo una junta consultiva médica. Entre sus integrantes están el doctor Henry Gallardo, el investigador Guillermo Ortiz y Augusto Galán, quien fue ministro de Salud.
La startup ha trabajado, además, en publicaciones científicas. Forero señala que tiene una investigación publicada en el International Cardiology Journal, revista europea indexada Q1 especializada en prevención cardiovascular, y otros cuatro trabajos en proceso de publicación.
El impacto que plantea Corpus AI no se limita solo a evitar eventos cardiovasculares. Forero calcula que prevenir un infarto puede costar entre 3 y 8 millones de pesos colombianos y asegura que, bajo el supuesto de que cada evento evitado hubiera costado 8 millones, la compañía ha generado un ahorro estimado de 7.500 millones de pesos para el sistema de salud nacional.


Su apuesta es que la prevención pueda reducir una parte significativa del gasto sanitario asociado a enfermedades crónicas, que concentran buena parte de los costos cuando aparecen complicaciones. “Espero que sí podamos traer un ahorro al sistema muchísimo más grande. El 40 por ciento del gasto en salud se puede reducir solamente siendo preventivos”, afirma.
El siguiente paso será ampliar el número de enfermedades y llevar la tecnología directamente al paciente. La compañía prepara una modalidad de suscripción que contempla exámenes de sangre, de orina y una tamización de riesgo. La intención, según Forero, es que las personas no solo conozcan sus datos médicos, sino que puedan entender qué hacer con ellos.
En esa transición está una de las grandes promesas de la inteligencia artificial aplicada a la salud: no reemplazar la atención médica, sino detectar antes aquello que el sistema suele encontrar demasiado tarde.
