Las manchas o hematomas, son una de las señales físicas que el cuerpo evidencia cuando está sufriendo una patología, ya sea una infección o un virus.
Aunque en algunas ocasiones pueden corresponder a sarpullidos o alergias que son completamente normales, en otras ocasiones sí pueden alertar por una grave enfermedad.
Es el caso de la vasculitis, una patología que afecta los vasos sanguíneos y cuyo principal síntoma es la aparición de manchas de sangre bajo la piel. De acuerdo con el portal Medlineplus estas manchas, a diferencia de las ampollas o hematomas, no se vuelven pálidas cuando se presionan.

Estas manchas son conocidas en el mundo médico como púrpuras y están asociadas a un trastorno subyacente que afecta las estructuras de las paredes de los vasos sanguíneos, patología que es llamada trastorno vascular del colágeno.
El portal Inforeuma además precisa que la enfermedad también es causada por una inflamación que produce a su vez una disminución en el flujo vascular o una interrupción completa en este.

Entre los síntomas de esta enfermedad inflamatoria se encuentran: fiebre, cansancio, afección del estado general, pérdida de peso y otras manifestaciones clínicas como dolor en el abdomen, compromiso renal y otras.
El portal asegura que los expertos han encontrado más de once tipos de vasculitis y han determinado que la enfermedad se puede desarrollar prácticamente en cualquier edad. La época más común para que esta patología se desarrolle está entre los 20 y 30 años.

Si usted cree que padece de esta enfermedad, es importante que acuda con su médico de inmediato y le muestre los signos de alarma, pues el tratamiento de esta patología debe ser individualizado. Es decir, es diferente para todos.
Entre las consecuencias que puede padecer el afectado se encuentra la afectación inflamatoria vascular, la pérdida de peso o fiebre, el desarrollo de parestesias y enfermedades como la insuficiencia renal, hipertensión arterial, entre otras.
Aunque algunos factores que aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad se dan por orígenes hereditarios, edad o sexo, lo cierto es que algunos hábitos alimenticios y poco saludables también pueden estar contribuyendo en gran medida.

Entre las malas prácticas se encuentran: el tabaquismo, la mala alimentación, la falta de actividad física, el consumo de alcohol, la hipertensión, la diabetes y la obesidad.
La organización mundial de la salud precisa que las personas que no hacen actividad física tienen un 20% y un 30% de probabilidades de morir prematuramente, más que aquellas que se ejercitan a diario.
Los expertos recomiendan, al menos, hacer 30 minutos de ejercicio aeróbico moderado al día y así completar a la semana al menos unos 150 minutos.

