Lo que podría parecer una película de ficción es ahora una realidad. Un desarrollo tecnológico permite la implementación de magnetos en las cirugías bariátricas, un avance que ayuda a mejorar significativamente los procesos para médicos y pacientes.
SEMANA conversó con el doctor Ricardo Nassar, pionero en el uso de esta tecnología en el país.

SEMANA: Doctor, para comenzar desde lo más básico, ¿en qué consiste esta nueva tecnología?
Ricardo Nassar: Primero hay que entender el contexto. La obesidad es un problema enorme en Colombia y en el mundo. En el país estimamos que cerca del 60% de la población presenta sobrepeso u obesidad, y alrededor del 25–26% ya tiene obesidad franca. No se trata solo de peso, sino de enfermedades asociadas como diabetes tipo 2, hipertensión, apnea del sueño e hígado graso. Es fundamental comprender que la obesidad no es un asunto estético ni una simple decisión personal; es una enfermedad crónica y el manejo siempre requiere cambios en hábitos nutricionales, actividad física eficaz y control de factores psicológicos como ansiedad, depresión y alteraciones del sueño.
SEMANA: ¿Cuáles son las principales causas de la obesidad?
R.N.: La obesidad tiene varios factores determinantes. Uno de los más importantes es el mal hábito nutricional, especialmente el consumo excesivo de carbohidratos como harinas y azúcares, que el cuerpo almacena como grasa. Otro factor clave es la ausencia de ejercicio eficaz; caminar es una actividad normal en la vida diaria, pero no sustituye el ejercicio de fuerza o resistencia, que hoy en día incluso debemos formular médicamente para garantizar que las personas lo practiquen. También intervienen factores psicológicos como la ansiedad, la depresión y la falta de sueño, que contribuyen significativamente al aumento de peso.

SEMANA: ¿Qué tratamientos existen en la actualidad para tratar la obesidad?
R.N.: Existen tratamientos farmacológicos y quirúrgicos. Los quirúrgicos son altamente efectivos, pero nunca funcionan de forma aislada. Toda cirugía bariátrica debe ir acompañada de un manejo multidisciplinario y un seguimiento de por vida, precisamente porque la obesidad es una enfermedad crónica. Entre los procedimientos más conocidos se encuentran la manga gástrica, el bypass y las biparticiones gastroileales o duodenoileales.
SEMANA: ¿Dónde entra esta nueva tecnología de magnetos?
R.N.: No se trata de una cirugía nueva, sino de una nueva manera de realizar anastomosis, es decir, las uniones entre órganos. Tradicionalmente estas se hacen con suturas manuales o mecánicas. Ahora podemos realizarlas mediante dispositivos magnéticos. Esta tecnología fue desarrollada por el doctor Michel Gagner y la estamos utilizando tras rigurosos estudios de seguridad. Fuimos pioneros en Colombia en implementarla.
Pregunta: Pero, ¿cómo funciona exactamente el procedimiento?
Respuesta: Antes de la cirugía, el paciente ingiere uno de los dispositivos magnéticos como si fuera una pastilla. Posteriormente, mediante laparoscopia, localizamos el imán dentro del intestino. Un segundo dispositivo es colocado por vía endoscópica en el estómago o el duodeno. Ambos imanes se atraen, atrapando el tejido. La cirugía termina en ese punto. En aproximadamente tres semanas, los imanes generan una conexión natural o anastomosis, con un proceso inflamatorio menor al de las técnicas tradicionales. Después, los dispositivos se eliminan naturalmente en una deposición.
SEMANA: ¿Qué pasa con los imanes? ¿Se quedan en el cuerpo?
Respuesta: No. Son dispositivos temporales. Tras cumplir su función, el organismo los excreta de forma natural.

SEMANA: ¿y puede existir el riesgo de que el cuerpo los rechace, por ser un elemento extraño?
R.N.: No, hasta le momento no se han reportado rechazos. Los dispositivos están fabricados con aleaciones médicas biocompatibles, similares a muchos materiales utilizados en otras cirugías. Además, su permanencia en el organismo es temporal, se excretan sin problema en unos días.
SEMANA: ¿Qué ventajas ofrece esta tecnología frente a la cirugía tradicional?
R.N.: Muchas, la principal ventaja es que el proceso inflamatorio es menor, pero también se reduce el tiempo quirúrgico, disminuye la estancia hospitalaria y se genera un impacto favorable en los costos del procedimiento.
SEMANA: Es claro que toda cirugía tiene sus riesgos, en este caso ¿Cuáles son los riesgos del procedimiento?
R.N.: Toda cirugía implica riesgos. En la cirugía bariátrica tradicional las complicaciones mayores son bajas. En los estudios actuales con dispositivos magnéticos se reporta una tasa extremadamente baja de complicaciones, aunque nunca se puede garantizar riesgo cero.
SEMANA: ¿Esta tecnología es apta para todas las personas con obesidad o se aplica en casos especiales?
R.N.: Se utiliza en distintos escenarios clínicos. Puede aplicarse en pacientes con cirugías previas, como la manga gástrica, que presentan reganancia de peso; en pacientes a quienes se les realiza la manga gástrica combinada con magnetos; y en pacientes con diabetes tipo 2 y obesidad leve, en quienes puede realizarse una bipartición sin necesidad de manga. Muchos de estos procedimientos son ambulatorios.
SEMANA: Si un paciente vuelve a ganar peso, ¿puede repetirse el procedimiento?
R.N.: La clave no es únicamente la técnica quirúrgica, sino el seguimiento. Sin un manejo multidisciplinario y control de por vida pueden presentarse fallas terapéuticas, independientemente del método utilizado.
SEMANA: ¿La EPS cubre este procedimiento? ¿Es costoso?
R.N.: El manejo integral de la obesidad es costoso a nivel global por tratarse de una enfermedad crónica. La nueva tecnología puede reducir costos al acortar los tiempos quirúrgicos y de hospitalización. Como toda innovación, inicialmente puede tener variaciones en precio, pero el impacto económico tiende a ser favorable.
SEMANA: Finalmente, ¿Qué opina sobre las pastillas milagro y las inyecciones de moda para bajar de peso?
R.N.: La obesidad es una enfermedad seria y no debe tratarse con productos empíricos o sin supervisión médica. Estos pueden generar complicaciones graves. Existen medicamentos válidos, como los análogos GLP-1, pero deben usarse bajo control médico y dentro de un programa integral. Sin acompañamiento profesional, el fracaso terapéutico es altamente probable. Si se comparan todas las opciones, la cirugía sigue siendo el tratamiento más efectivo y con mayor respaldo científico.
