Salud

“La tecnología debe dejar de ser un accesorio y convertirse en rutina en salud”: Lina Morales Mora

La directora ejecutiva de HealthTech Colombia habló con SEMANA de los desafíos estructurales del sistema de salud, el papel de la tecnología y la apuesta del LATAM HealthTech Forum 2026, que se realizará en marzo en Bogotá.

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14 de febrero de 2026, 12:21 p. m.
Salud y tecnología.
Salud y tecnología. Foto: iStock / Getty Images Plus

SEMANA: ¿Qué se va a tratar en el LATAM HealthTech Forum 2026 y qué lo hace un evento relevante?

Lina Morales Mora: Esta tercera versión del foro llega en un momento complejo para el sistema de salud en Colombia y Latinoamérica. Lo que queremos es romper con el esquema tradicional de conferencias magistrales y construir una “mesa de operaciones estratégica”: un espacio donde no solo se discuta, sino donde se diseñen soluciones concretas para problemas reales del sector.

Vamos a hablar de eficiencia y sostenibilidad, de cómo la tecnología puede impactar positivamente las finanzas de los sistemas de salud. También abordaremos soluciones de auditoría inteligente y reducción de desperdicios. En salud, cerca del 40 % de la operación corresponde a desperdicio: reprogramaciones de citas, exámenes innecesarios, reprocesos. La innovación debe ayudarnos a cerrar esa brecha.

SEMANA: Usted menciona que la tecnología debe volverse rutina. ¿Qué significa esto en la práctica?

L.M.: Implica un cambio cultural profundo. La tecnología no puede seguir viéndose como un accesorio cosmético, tiene que integrarse naturalmente a la prestación de servicios de salud. Un ejemplo claro es el sector financiero: hace pocos años dependíamos de filas interminables en bancos para pagar las cuentas de la luz, enviar plata de una lado a otro, hoy resolvemos todo desde el celular.

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En salud seguimos operando con lógicas del siglo XX. Yo digo que Colombia sufre de “pilotismo”: pilotos de seis meses que funcionan en el papel pero nunca escalan a regiones donde realmente se necesitan como Chocó o la Guajira. El sistema de salud no aguanta un piloto más; necesitamos soluciones que escalen, que ahorren costos desde el día uno y que sean sostenibles en el tiempo. El futuro que debemos construir es 2030, no dentro de veinte años.

SEMANA: ¿Cuáles son los principales cuellos de botella que frenan la implementación tecnológica en salud?

L.M.: El primero es la desarticulación del sistema. Colombia se ha convertido en un referente de innovación tecnológica en salud, pero convivimos con procesos del siglo pasado. Hemos convertido al médico en un digitador de datos; hoy un profesional de la salud puede gastar más del 40 % de su tiempo frente a una pantalla y no frente al paciente.

El segundo gran problema es lo que llamo la “soledad de los datos”. La información clínica de los pacientes está atrapada en sistemas que no se comunican entre sí. Esto obliga a repetir exámenes, cargar carpetas físicas y prolongar tiempos de atención. Muchas demoras en citas médicas podrían resolverse mediante teleconsultas si los datos estuvieran interconectados.

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Salud en Colombia Foto: Getty Images

La interoperabilidad sigue siendo una deuda crítica. En otros sectores, como el financiero, los sistemas dialogan de manera eficiente, en salud, no. Resulta paradójico que existan plataformas capaces de consolidar la vida financiera de una persona, pero no un repositorio clínico unificado y actualizado.

SEMANA: El foro se define como una “mesa de operaciones estratégica”. ¿Cómo se traduce esto en la experiencia del evento?

L.M.: Es un espacio de inmersión tecnológica y de intervención técnica. Ya no se trata de teoría sobre transformación digital, sino de cómo operar los problemas del sistema para proteger su sostenibilidad.

Hay tres elementos clave. Primero, diagnóstico con datos reales: sin datos conectados no hay eficiencia. Segundo, intervención multidisciplinaria: reunir sector privado, sector público, academia y prestadores de salud, como en un quirófano donde cada actor cumple un rol fundamental. Tercero, resultados concretos: construir una hoja de ruta país que permita que la tecnología se convierta en rutina y mejore resultados entre 2026 y 2030.

SEMANA: ¿Qué tan determinante es la colaboración público–privada en esta transformación?

L.M.: No es una opción, es una necesidad. El Estado tiene la responsabilidad de garantizar equidad y escala; el sector privado aporta agilidad, innovación y capacidad de asumir riesgos tecnológicos. Sin trabajo conjunto, la brecha en salud solo se profundizará.

Hoy existe una tensión evidente. Tenemos un ecosistema privado con capacidad de innovar, crear soluciones de clase mundial e incluso exportar tecnología, pero a veces enfrentamos marcos regulatorios rezagados o relaciones marcadas por la desconfianza.

El foro, que se realizará el 19 y 20 de marzo en Bogotá, busca precisamente generar esos puentes. Necesitamos reglas claras, coordinación y una visión estratégica compartida. Al final, quienes ganan son los ciudadanos: los pacientes que esperan meses por una cita o por la entrega de un medicamento.

SEMANA: ¿Cuál es el mensaje central que quiere dejar este evento?

L.M.: Que los problemas de salud no se resuelven únicamente con más recursos financieros, tener la plata no lo va a solucionar todo. La innovación y la tecnología deben ser parte estructural de la estrategia del sistema. No buscamos vender tecnología, sino evitar que más personas sufran o mueran por fallas evitables. La tecnología bien implementada no es lujo, es una herramienta de vida.