Luis Fernando Arroyave, gerente del Hospital San Rafael de Itagüí, ofreció una rueda de prensa en la que terminó llorando en vivo. “No tengo con que comer, no tengo con que pagar el arriendo", dijo en medio de su intervención.
Entre lágrimas también aseguró que tuvo una pésima navidad, pues no tuvo con que dar un regalo a su familia y mucho menos a los empleados del hospital. Según dijo, desde agosto Nueva EPS no les gira recursos, todo ello en el marco del “shu shu shu” anunciado en su momento por el presidente, Gustavo Petro.
“El shu shu shu nos tiene aporreados”, dijo Arroyave, al anunciar que una vez él ofreció esa rueda de prensa, desde la gerencia de la Nueva EPS intervenida por el Gobierno se comunicaron con él para ver cómo le giran dinero. “El 90 % de nuestros ingresos dependen de NUEVA EPS y Savia”, explicó, al indicar que cumple con su parte, siendo insuficiente para pagar a funcionarios.
“A todo el mundo le debemos dinero, pero es porque no nos pagan. Le deben 22 mil millones de pesos al hospital, yo quería visualizar el sufrimiento de los trabajadores del área de la salud, quienes damos la cara a los pacientes”, le dijo a Blu Radio.
“Cuatro meses sin pagar y hay madres cabezas de familia”, aseguró, al justificar y exponer las razones de su llanto. “Octubre, noviembre, diciembre y ahora enero sin sueldo. Lo de Savia no alcanza a cubrir nómina, atención a pacientes, mi gente se está muriendo físicamente de hambre”.
También dijo que hay personas que no se van a casa al terminar el turno, pues no tienen cómo regresar por falta de dinero para pasajes. “No tendría por qué mentir. Nosotros tenemos necesidad, pero una funcionaria con hambre y a pesar de todas las dificultades sigue atendiendo a la gente”.
Arroyave dijo que son 460 funcionarios del área de la salud, sin contar a los vigilantes, personal de aseo y personal que suministra la comida para los pacientes. “Es demasiada la gente sufriendo por el shu shu shu, que nos tiene aporreados a todos. Tienen que acudir a los pagadiarios y es muy difícil porque esa gente es muy difícil”, aseveró. “Nadie ha visto la parte humana del personal de la salud”, acentuó.
Luis Fernando Arroyave, gerente del Hospital San Rafael de Itagüí, rompió en llanto al contar la dramática situación que vive por las deudas de las EPS al sistema de salud en Antioquia, que rondan los $8 billones. https://t.co/if1kX8q65f pic.twitter.com/e4zSChs4wV
— Revista Semana (@RevistaSemana) January 16, 2026
“Dejo que pase lo que está pasando (risas) y entonces shu, shu, shu. Eso es un dominó y ni siquiera hay que demorar pago. Simplemente, EPS quebrada y los afiliados tienen que pasar a las que quedan y esa se cae”.
De esta manera, el presidente Gustavo Petro anticipó en 2024 cómo irían cayendo las EPS, una a una, mientras él presentaba una reforma a la salud que fue rechazada por el Congreso. Ese 28 de mayo, Sura hizo oficial su solicitud para salir del sistema de salud tras la dura crisis que vive y busca salvavidas con el Gobierno.
Bajo la administración del gobierno del presidente Gustavo Petro han caído Compensar, Nueva EPS y Sánitas, Sura.
El pasado 5 de abril de 2024, la EPS Compensar, que tiene más de 2,1 millones de afiliados, le anunció al país que había solicitado formalmente ante la Superintendencia de Salud el retiro y liquidación voluntaria de su programa de EPS del sistema de salud colombiano, tras más de 30 años de prestar el servicio a millones de usuarios en todo el país.
Esta decisión se conoció pocos días después de que la que SuperSalud interviniera a Sanitas y Nueva EPS, dos de las EPS más grandes del país, como más de 16 millones de afiliados.
También sucedió que Keralty comenzó a desplegar la artillería judicial frente a la intervención que hizo la SuperSalud de la EPS Sanitas. La empresa había criticado duramente esa medida del Gobierno en un comunicado apenas se conoció la medida, que calificó de “improvisada, ilegal, desproporcionada y discriminatoria”.
Casi a la par del hundimiento de la reforma, coincidencia o no, la Superintendencia de Salud decidió intervenir dos de las prestadoras más grandes: Sanitas y la Nueva EPS, que suman juntas unos 16 millones de afiliados.
Un día después, el Gobierno dio otro golpe. También intervino la Nueva EPS, en la que el Estado tiene el 50 % y ya había puesto a Aldo Cadena como presidente. Petro justificó esa movida diciendo que había encontrado en la entidad “una falsa contabilidad”. Agregó que “6 billones de pesos entregados por el Gobierno para atención de sus afiliados no fueron usados en esos propósitos”. Con la intervención, las cajas de compensación, que son dueñas del otro 50 %, quedaron en el aire.










