La Universidad Cooperativa puso en marcha la iniciativa “Desarrollo y transferencia tecnológica de plataforma de telesalud y laboratorios digitales portátiles en el departamento de Putumayo” financiada por el Sistema General de Regalías, con una inversión cercana a $4.500 millones de pesos con la que espera llegar a miles de habitantes de Putumayo, una de las regiones más olvidadas por el sistem en el país.
Desde julio de 2022, la iniciativa ha implementado soluciones como telemedicina, laboratorios clínicos portátiles, sistemas de análisis de información, modelos de inteligencia artificial y simuladores para procesos de formación. Actualmente, su cobertura alcanza ocho municipios del Putumayo, con presencia en seis IPS, entre ellas la IPS indígena Camëntsá.
SEMANA conversó con Diana Cáceres, profesora titular investigadora, facultad de enfermería campus Bucaramanga de la Universidad Cooperativa de Colombia sobre la iniciativa y los alcances que espera tener en el país.

SEMANA: Para empezar, ¿de dónde nace la idea de este proyecto y cómo se fue construyendo?
Diana Cáceres: Este es un proyecto financiado con fondos de regalías, que provienen de la explotación de recursos como el petróleo y que el gobierno reinvierte en regiones productoras como el Putumayo. Estos recursos se destinan especialmente a territorios con menor desarrollo en infraestructura, innovación y tecnología.
En ese contexto surge la idea de llevar tecnología e innovación al departamento del Putumayo, particularmente en salud, ya que es una de sus principales necesidades debido a las dificultades geográficas, políticas y de acceso. Más que construir hospitales, buscamos llevar la atención directamente a los territorios, especialmente a zonas rurales dispersas donde una persona puede tardar hasta tres días en llegar a un centro médico. La tecnología permite mejorar el acceso, la calidad de vida y fortalecer la prevención y promoción en salud.
SEMANA: ¿En qué consiste el proyecto y qué están llevando específicamente a estas zonas apartadas?
D.C.: Hemos desarrollado una plataforma integral que va más allá de la telemedicina tradicional. Incluye software y hardware.
En software, ayudamos a los hospitales a gestionar mejor la información clínica mediante herramientas digitales e inteligencia artificial, lo que permite identificar pacientes en riesgo y actuar tempranamente. Incluso reemplazamos procesos manuales por sistemas digitales accesibles sin conexión constante a internet.
En hardware, contamos con kits de hospitales portátiles que permiten realizar exámenes como electrocardiogramas, ecografías y pruebas de laboratorio básicas en zonas remotas. También utilizamos internet satelital con tecnología de Starlink para garantizar conectividad en lugares sin acceso.
Además, implementamos educación en salud con realidad virtual, lo cual ha tenido gran aceptación en la comunidad, y cabinas de teleconsulta en zonas donde no existen centros de salud, permitiendo atención médica remota.
SEMANA: ¿Cómo ha sido la recepción de la comunidad y qué impacto han logrado hasta ahora?
D.C.: La recepción ha sido excelente. Al inicio teníamos temor de no ser aceptados, especialmente en comunidades indígenas, pero ocurrió lo contrario: han sido muy abiertos y receptivos.

Actualmente trabajamos con seis IPS en cinco municipios del Putumayo, cubriendo alrededor de 325.000 usuarios del sistema de salud. Hemos impactado directamente a unas 5.000 personas con procesos de capacitación.
Con comunidades indígenas como los Kamsá e Inga, hemos logrado integrar la medicina ancestral con la medicina occidental. Ellos reconocen hasta dónde llega su conocimiento tradicional y cuándo es necesario complementar con tecnología médica. Esto ha generado una articulación muy valiosa sin afectar su cultura.
SEMANA: ¿Cuál es la proyección a largo plazo del proyecto?
D.C.: Queremos continuar fortaleciendo la educación en salud y tecnología en la región, acompañando a las comunidades para que se apropien de estas herramientas. No buscamos solo implementar el proyecto, sino garantizar su sostenibilidad en el tiempo y mejorar los indicadores de salud y calidad de vida.
SEMANA: En el contexto actual del sistema de salud en Colombia, ¿cómo aportan este tipo de iniciativas a la solución?
D.C.: Este proyecto busca cambiar el enfoque del sistema: pasar de curar a prevenir. Con tecnología e inteligencia artificial podemos identificar riesgos antes de que se conviertan en enfermedades graves, lo que reduce costos y mejora la atención.
Por ejemplo, podemos detectar diabetes o riesgos en gestantes de forma temprana, evitando complicaciones mayores. La idea es anticiparnos en lugar de reaccionar, lo cual es clave ante las limitaciones actuales del sistema de salud.
SEMANA: ¿Qué barreras han encontrado en la implementación de estas tecnologías?
D.C.: Curiosamente, no han sido las que esperábamos. La comunidad ha aceptado muy bien la tecnología, en parte gracias a la experiencia de la pandemia.
Las principales dificultades han sido institucionales, como los cambios frecuentes de gerencia en los hospitales, lo que obliga a reiniciar procesos. Por eso, el siguiente paso es articularnos más con entidades nacionales para garantizar continuidad y sostenibilidad del proyecto.
SEMANA: Finalmente, ¿qué representa este proyecto para ustedes como institución?
D.C.: Representa una forma de transformar el sistema de salud, llevando soluciones reales a territorios históricamente olvidados. Es una apuesta por la tecnología, la prevención y la equidad en el acceso a la salud.
