El Ministerio de Salud alista una nueva resolución con la que buscará actualizar la regulación del etiquetado nutricional y frontal en Colombia, que venía funcionando desde 2023 tras la aprobación y reglamentación de la Ley de comida chatarra. Desde ese momento, es obligatorio que los fabricantes incluyan sellos negros de advertencia en los alimentos que superen ciertos niveles de sodio, azúcar añadida y edulcorantes, advirtiendo al consumidor la nocividad para su salud.
Ahora, la nueva propuesta buscaría conservar las advertencias frontales, pero con cambios sustanciales. Aunque se mantendrán los sellos octagonales para los ingredientes anteriormente descritos, ahora se añadirá una nueva advertencia a los empaques.

De acuerdo con la normativa, ahora se añadirá una advertencia específica para ultraprocesados, permitiendo microsellos en los empaques de tamaño reducido.
El proyecto indica que el objetivo principal es subsanar vacíos en la implementación de la normativa anterior, como las inconsistencias en la información nutricional, falta de precisión sobre productos reconstituidos, además de anomalías en la clasificación según el nivel de procesamiento. También hay retos en el manejo de presentaciones múltiples o surtidas.

En el documento se soporta el cambio con algunos de los datos como la relevancia en los hábitos alimentarios en la carga de enfermedad del país. Existen algunas patologías asociadas al consumo de estos alimentos, como lo son la cardiopatía isquémica, diabetes tipo II, enfermedad cerebrovascular, cáncer colorrectal y enfermedad renal crónica, entre otras.

Con la idea, el Ministerio busca que los consumidores puedan reconocer rápidamente los productos con exceso de componentes nocivos para la salud o críticos, sin necesidad de que estos tengan que contar con un conocimiento previo o especializado en nutrición.

Tras la decisión, son varios los gremios de la industria de alimentos que ya se han pronunciado, rechazando la resolución y mencionando las consecuencias que habría en la decisión.

