Durante un evento científico internacional, Bayer presentó resultados de su más reciente estudio clínico fase III sobre una nueva molécula anticoagulante que logró reducir en un 26 % el riesgo de recurrencia del accidente cerebrovascular isquémico no cardioembólico.
Esta enfermedad representa una de las principales amenazas de salud pública a nivel global y en Colombia.

Colombia, protagonista en la investigación cardiovascular
El estudio Oceanic-Stroke incluyó a 12.327 pacientes de distintos países, con una participación significativa de América Latina, particularmente de Brasil, Argentina y Colombia.
En el caso colombiano, cerca de 197 pacientes provenientes de ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga participaron en el ensayo clínico.
Dicha investigación contó con el respaldo de instituciones como la Fundación Valle de Lili, la Fundación Cardiovascular de Colombia y el Hospital Alma Mater de Antioquia.
Para Bayer, el país se ha consolidado como un socio estratégico en investigación clínica.
“Colombia combina talento científico, rigurosidad académica y una red de centros altamente capacitados, lo que la posiciona como un referente en la región”, afirmó el doctor Juan Sebastián Franco, director médico de Bayer, al destacar el papel del país en el desarrollo de innovaciones terapéuticas.

Resultados que abren una nueva estrategia terapéutica
El nuevo anticoagulante oral investigado por Bayer, administrado junto con terapia antiplaquetaria estándar, mostró una reducción significativa del riesgo de un segundo evento cerebrovascular, sin aumentar los episodios de sangrado mayor.
Los resultados fueron consistentes en distintos subgrupos de pacientes.
Esto sugiere que la terapia podría aplicarse en perfiles clínicos diversos, independientemente de la edad, el sexo o la severidad del evento inicial.
La compañía anunció que presentará esta evidencia a las autoridades regulatorias para evaluar el potencial uso de la molécula en prevención secundaria del ACV.
En Estados Unidos, el compuesto ya recibió la designación Fast Track de la FDA, un reconocimiento que acelera el desarrollo de terapias con alto potencial clínico.
La molécula actúa inhibiendo el factor XIa, una proteína clave en la coagulación.
La idea es la de lograr reducir eventos trombóticos con menor impacto sobre la hemostasia, un enfoque que está siendo evaluado como una nueva frontera en anticoagulación.
Si los resultados se confirman en las evaluaciones regulatorias, esta terapia podría marcar un cambio en la prevención del ACV recurrente.
Este tipo de evento se ha constituido en una de las principales causas de discapacidad y mortalidad en el mundo.
Por eso, la idea es consolidar a Colombia como uno de los actores claves en este tipo de investigación.
