Entrevista

Vivir 100 años: el prestigioso médico Juan Manuel Anaya revela los secretos de los colombianos que llegan al siglo de vida

El científico habla del Proyecto Centenarios. “Quisiera formar parte de ese 36 o 37 por ciento de centenarios que llegan lúcidos”, confiesa el científico.

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24 de enero de 2026, 1:51 a. m.
“La fragilidad de los adultos mayores, el consumo de alcohol y la depresión favorecen la demencia”.
“La fragilidad de los adultos mayores, el consumo de alcohol y la depresión favorecen la demencia”. Foto: GUILLERMO TORRES

SEMANA: Usted ha explorado un tema que ha sido objeto de documentales y libros, y que se relaciona con uno de los mayores temores humanos: la vejez extrema, llegar a los 100 años. Cuéntenos sobre el Proyecto Centenarios.

Juan Manuel Anaya: Iniciamos este proyecto con un grupo de colegas de la Universidad de la Costa, la Clínica de la Costa, la Universidad EIA en Medellín, la Universidad de los Andes, la Universidad del Rosario y otros grupos académicos que nos han acompañado. El objetivo es evaluar, desde el punto de vista clínico y biológico, las características de la población centenaria en Colombia. Los centenarios son las personas que llegan a los 100 años o más y, de manera muy interesante, lo hacen sin la mayoría de las enfermedades crónicas no transmisibles que afectan a los adultos en promedio.

envejecimiento
"El objetivo es evaluar, desde el punto de vista clínico y biológico, las características de la población centenaria en Colombia". Foto: Adobe Stock

Los centenarios no sufren de cáncer, no presentan enfermedades autoinmunes, responden bien a las infecciones y tienen una resiliencia biológica muy llamativa. Hemos adelantado este proyecto en diferentes zonas del país: Sucre, Atlántico, Bolívar, Bogotá y Valle del Cauca, y vamos a continuar en otras regiones como Antioquia. Todo esto con el fin de responder preguntas pertinentes sobre la longevidad, porque las respuestas que obtengamos pueden permitir sugerir políticas públicas sobre cómo enfrentar este fenómeno, que es uno de los problemas de salud pública más importantes del mundo. Colombia, además, es el país de las Américas que más rápido envejece. En ese contexto, hemos estudiado cómo impacta la nutrición en la calidad de vida de los centenarios. Hemos evaluado su bienestar y, recientemente, como usted lo mencionaba, analizamos qué tan frecuente es que las personas lleguen a los 100 años en buenas condiciones cognitivas; es decir, sin demencia. Nuestros resultados mostraron que el 36,3 por ciento de los centenarios que evaluamos llega a esta edad en buenas condiciones cognitivas, mentalmente en condiciones óptimas.

SEMANA: En este estudio que usted hace, ¿existe alguna pista de por qué hay personas que llegan a los 100 años y otras que no?

J.A.: Todo rasgo humano, ya sea una enfermedad, la estatura o incluso la edad que se alcanza, es el resultado de una combinación de factores hereditarios y factores medioambientales. Dentro de los primeros están los genes, pero también existen otros factores que regulan cómo se expresan esos genes, lo que se conoce como epigenética. Esos son los dos grandes componentes hereditarios: lo genético y lo epigenético. Por otro lado, dentro de los segundos, los factores medioambientales, hay una enorme cantidad de variables: la alimentación, la contaminación del agua o del aire, la exposición a agentes físico-químicos, las infecciones, entre muchos otros. Desde el punto de vista genético, ya se conocen algunos genes asociados a la longevidad.

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Para mencionar solo uno, la variante APOE2 se ha asociado con una mayor probabilidad de llegar a edades extremas. Hay otros genes que también se han descubierto y que se relacionan con la longevidad. Desde el punto de vista epigenético, hay un concepto clave que es el estado de metilación de los genes. Algunos genes están más metilados que otros y eso hace que la proteína que codifican se exprese más o menos. Son conocimientos biológicos que se actualizan todos los días gracias a investigaciones en Colombia y en el mundo. En cuanto a los factores ambientales, la alimentación es fundamental.

La mayoría de los centenarios no consumió lo que hoy conocemos como comida chatarra o alimentos ultraprocesados. Generalmente, vivieron en condiciones medioambientales más óptimas que las actuales, en una época menos industrializada y con niveles de contaminación mucho menores. En resumen, para responder de manera concreta, es la combinación de factores hereditarios y medioambientales lo que permite que una persona supere los 100 años.

Foto de referencia de una adulta mayor
"La mayoría de los centenarios no consumió lo que hoy conocemos como comida chatarra o alimentos ultraprocesados". Foto: Getty Images

Hay una pregunta que aún no está resuelta y es cómo interactúan todos estos factores de manera conjunta. La mayoría de los estudios se centra en uno o dos factores, pero no en su totalidad. En el futuro tendremos que desarrollar algoritmos que permitan predecir la longevidad e intervenir a tiempo.

SEMANA: No solo vivir más, sino vivir mejor. La cifra que usted menciona, ese 36 por ciento de personas que a los 100 años tienen buen nivel cognitivo, es sorprendente. ¿Cuál es la clave para llegar a una vejez así?

J.A.: En el estudio que publicamos recientemente, encontramos que tres factores estuvieron significativamente asociados con la demencia en los centenarios: la fragilidad, el consumo de alcohol y la depresión. La fragilidad se refiere a la disminución de la resistencia y la capacidad funcional de una persona mayor. Es muy importante decirlo con claridad: fragilidad, consumo de alcohol y depresión favorecen la aparición de demencia. Al mismo tiempo, identificamos factores que protegen contra la demencia. Por ejemplo, el buen desempeño físico.

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El moverse, hacer ejercicio, es un factor protector ampliamente respaldado por la literatura científica. También el adecuado estado nutricional. Muchos longevos y longevos extremos comen mal y no consumen suficientes proteínas. Cuando el estado nutricional es adecuado, hay una protección frente al desarrollo de demencia. Además, hay dos factores que considero claves y que son fácilmente prevenibles y tratables: la buena audición y la buena visión. Ambos se asocian con menor deterioro cognitivo. En resumen, la fragilidad, el consumo de alcohol y la depresión favorecen la demencia, mientras que el buen desempeño físico, un adecuado estado nutricional, la buena audición, la buena visión y una buena calidad de vida actúan como factores protectores.

SEMANA: Suena a la receta que los médicos suelen dar para muchos problemas: comer bien, hacer ejercicio, dormir bien. Pensando en la gente joven, ¿qué consejos daría para invertir mejor en los años futuros?

J.A.: Yo no daría consejos personales. Pero desde el punto de vista de la política pública, la educación es clave. Si queremos transformar la forma en que envejece una sociedad, debemos enfocarnos en la primera y la segunda infancia. Cambiar hábitos en un adulto joven de 25, 30 o 40 años es muy difícil. En cambio, inculcar buenos hábitos alimenticios, respeto por los mayores y estilos de vida saludables desde la infancia sí es posible. Si queremos transformar una sociedad, como lo hemos discutido en foros académicos, debemos concentrarnos en la segunda infancia. Por supuesto, a la sociedad en general hay que brindarle información basada en la ciencia, pero el verdadero cambio estructural empieza en los primeros años de vida.

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"Inculcar buenos hábitos alimenticios, respeto por los mayores y estilos de vida saludables desde la infancia sí es posible". Foto: Getty Images

SEMANA: Usted mencionó que el aumento de personas en la tercera edad se ha convertido en un problema de salud pública, en un momento en el que el sistema de salud enfrenta una crisis profunda. ¿Por qué?

J.A.: Hay varios temas de salud pública que deberían preocuparnos. Voy a mencionar dos. El primero es el cambio climático, que pudo haberse prevenido hace 60 años, pero al que no se le prestó la atención necesaria y hoy es una realidad que nos afecta a todos. El segundo, que no es prevenible, es la longevidad. La sociedad envejece cada vez más. Para medirlo existe un indicador llamado índice de longevidad, que calcula cuántas personas mayores de 60 años hay por cada menor de 15 años. En Colombia, ese índice es cercano a 70.

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Las estimaciones del Dane muestran que para el año 2050 ese índice será alrededor de 170. Es decir, la población colombiana envejece a un ritmo acelerado. Las razones son diversas. La tasa de natalidad ha disminuido significativamente. Los jóvenes ya no quieren tener hijos. Antes, una mujer de 35 años ya había sido madre; hoy, una mujer de 18 años puede solicitar una ligadura de trompas. Los hombres jóvenes también optan cada vez más por la vasectomía. Existe una animadversión creciente no solo hacia el matrimonio, sino hacia la paternidad.

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"La sociedad envejece cada vez más. Para medirlo existe un indicador llamado índice de longevidad, que calcula cuántas personas mayores de 60 años hay por cada menor de 15 años". Foto: Getty Images

Al mismo tiempo, por razones de salud pública como la vacunación, la medicina preventiva y personalizada, la longevidad aumenta. Hay más longevos y menos jóvenes. Colombia es el país de las Américas que más rápido envejece e internamente, Bogotá es la ciudad que envejece más rápido. La Organización Mundial de la Salud ha reconocido este fenómeno y ha llamado a intervenir desde la investigación y la política pública. En Colombia se ha hecho poco, pero esta es la realidad que debemos enfrentar.

SEMANA: Para terminar, una pregunta personal. Después de hacer este estudio, ¿le gustaría llegar a los 100 años?

J.A.: En el fondo, sí. Me gustaría llegar a los 100 años, pero en buenas condiciones. Quisiera formar parte de ese 36 o 37 por ciento de centenarios que llegan lúcidos. Los centenarios son una población extremadamente informativa. Nos permiten entender por qué no desarrollan enfermedades crónicas no transmisibles y, potencialmente, cuál podría ser la cura de muchas de ellas.


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