EL DEBATE

¿Por qué se insiste en adelantar la hora en Colombia para hacerle frente a las temperaturas que se vienen?

El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, habló con SEMANA de su reiterada propuesta.

GoogleSiga El Debate en Google Discover y encuentre todo el análisis que marca la coyuntura del día

26 de agosto de 2026 a las 11:01 a. m.
Foto de referencia de una mujer mirando la hora
Foto de referencia de una mujer mirando la hora Foto: Getty Images

El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, habló con SEMANA. Durante la entrevista, el mandatario insistió en su propuesta de adelantar una hora el reloj en Colombia con el fin de hacerle frente al denominado Fenómeno del Niño, es decir la inminente llegada al país de temperaturas muy altas, mucho calor y riesgos por falta de agua.

“Colombia depende principalmente de la generación hidráulica, es decir, de la energía producida a partir del agua almacenada en embalses y ríos. Actualmente, cerca del 78 % de la energía eléctrica del país proviene de centrales hidroeléctricas. Cuando disminuyen las lluvias, baja el nivel de los embalses y el sistema debe apoyarse más en plantas térmicas que funcionan con combustibles fósiles como carbón o derivados del petróleo”, explicó CHEC (Central Hidroeléctrica de Caldas S.A. E.S.P.), adscrita a Empresas Públicas de Medellín.

Inflación
Fenómeno de El Niño: ¿qué obligaciones legales tienen las compañías para anticiparse a este tipo de riesgos climáticos?
Vuelve la ‘hora Gaviria’ para hacerle frente al fenómeno de El Niño? Se lo propusieron a Abelardo De La Espriella y así lo tomó
¿Vuelve la ‘hora Gaviria’ para hacerle frente al fenómeno de El Niño? Se lo propusieron a Abelardo De La Espriella y así lo tomó

“Los escenarios actuales indican que el fenómeno podría mantenerse durante lo que resta de 2026 y extenderse hasta comienzos de 2027. Los pronósticos señalan que el periodo de mayor intensidad podría darse entre diciembre de 2026 y febrero de 2027. Esto coincide con una de las temporadas tradicionalmente más secas en varias regiones del país, lo que podría aumentar la presión sobre los recursos hídricos y el sistema energético nacional”, agregó CHEC.

Así las cosas, el gobernador ha planteado volver a la hora Gaviria, nombre coloquial para referir a la administración del expresidente César Gaviria (1990-1994), quien sí adelantó una hora el reloj en Colombia, con el tiempo se regresó de nuevo al horario habitual, y en cuyo mandato ocurrió el apagón, que significa que por determinadas horas los hogares se quedaban sin el suministro eléctrico.

“Nos toca adelantar los relojes y volver a la hora Gaviria.Yo soy un defensor en estas circunstancias de eso. Estamos en mora de hacerlo”, dijo el gobernador, en diálogo con SEMANA.

“No sé qué otra consideración que no conozcamos tenga la señora ministra de Minas, que es una mujer que conoce mucho el sector, pero nosotros le propusimos eso al presidente y le propusimos crear un mercado para el ahorro de energía, como lo planteó claramente el concejal del Centro Democrático aquí, en Medellín, el profesor Luis Guillermo Vélez, porque dijo: ‘Hay que remunerar a los que ahorren energía, porque el kilovatio más barato es el que no se consume’. Entonces hay que remunerar no al que consuma ya energía, sino al que ahorre, pero a ese hay que crearle un mercado, un mecanismo eficiente, y eso hay que hacerlo urgente”, aseveró.

YouTube video oWlzOQbWb9c thumbnail

El 13 de agosto de 2026, El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) informó a la ciudadanía, a las autoridades territoriales, a los sectores productivos y a las entidades del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres que las condiciones de “El Niño” continúan consolidándose en el océano Pacífico tropical, siendo este el tercer trimestre móvil de persistencia, de acuerdo con el monitoreo permanente realizado por el Ideam y los análisis emitidos por los principales centros internacionales de predicción climática, entre ellos la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA).

El sistema acoplado océano-atmósfera continúa en desarrollo y fortalecimiento, con un elevado contenido de calor subsuperficial y una respuesta atmosférica cada vez más acoplada al calentamiento oceánico. Los modelos dinámicos y estadísticos de predicción climática coinciden en proyectar la persistencia del fenómeno durante el segundo semestre de 2026, con probabilidades superiores al 90 % de que las condiciones persistan por lo menos hasta inicios del año 2027.

De igual manera, los escenarios probabilísticos más recientes indican una probabilidad superior al 70 % de que las anomalías de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 superen el umbral de 2,0 °C, lo que ubicaría al evento dentro de la categoría de intensidad muy fuerte entre los meses de septiembre de 2026 y febrero de 2027.

En consecuencia, con las características especiales de este evento, asociadas con su rápida intensificación e intensidad, los principales centros internacionales de monitoreo climático, entre ellos la NOAA, el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI), la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Ideam, mantienen un alto nivel de confianza en la continuidad e intensificación del evento durante los próximos meses. Este escenario requiere un seguimiento permanente de las condiciones hidrometeorológicas del país, así como el fortalecimiento de las acciones de preparación y gestión del riesgo por parte de las autoridades nacionales y territoriales, considerando que un evento El Niño de intensidad fuerte o muy fuerte puede generar alteraciones significativas en los patrones de precipitación, incrementos de temperatura del aire, reducción de caudales en algunas regiones y una mayor probabilidad de ocurrencia de incendios de la cobertura vegetal en distintos sectores del territorio nacional. Los análisis técnicos realizados por el Ideam indican que, de mantenerse la evolución prevista por los modelos climáticos internacionales, podrían presentarse incrementos de la temperatura del aire por encima de los valores climatológicos normales en diferentes regiones del país (Pacífica, Andina y Caribe, principalmente), así como reducción significativa de las precipitaciones.

Estas condiciones favorecen una mayor evapotranspiración, incrementan la demanda hídrica de los ecosistemas y sectores productivos, y pueden contribuir al desarrollo de episodios de estrés hídrico, especialmente en zonas con alta vulnerabilidad o con antecedentes de déficit de precipitación. Asimismo, la disminución de las lluvias y el aumento de las temperaturas podrían generar una reducción progresiva en los caudales de ríos y quebradas, menores niveles en embalses y reservorios, afectaciones en la disponibilidad del recurso hídrico para consumo humano, actividades agropecuarias, generación hidroeléctrica y sostenimiento de ecosistemas estratégicos. Estas condiciones también pueden incrementar la probabilidad de ocurrencia de incendios de cobertura vegetal, deterioro de la calidad del aire en algunas regiones y afectaciones sobre la productividad agrícola y pecuaria. Ante este panorama, el Ideam recomienda a las autoridades nacionales, regionales y locales fortalecer las acciones de seguimiento hidrometeorológico, revisar y actualizar los planes de contingencia para la gestión del recurso hídrico, promover medidas de ahorro y uso eficiente del agua, implementar estrategias preventivas frente a incendios de cobertura vegetal y mantener activos los mecanismos de monitoreo y alerta temprana.

Impactos

▪ Mayor probabilidad de reducción de lluvias en regiones Pacífica, Andina y Caribe; incremento de temperaturas, mayor evapotranspiración y episodios de estrés hídrico.

▪ Riesgo de disminución de caudales y niveles bajos en embalses, en las regiones anteriormente mencionadas con afectación al abastecimiento humano, agricultura, generación hidroeléctrica y ecosistemas estratégicos.

▪ Posible aumento del riesgo de incendios de cobertura vegetal y deterioro de la calidad del aire en zonas vulnerables.

▪ Impactos en sectores productivos: pérdidas agrícolas y pecuarias, mayor demanda sobre sistemas de agua y servicios públicos.

▪ El Niño y las altas temperaturas aumentan olas de calor y podrían afectar la salud humana generando: deshidratación (especialmente en niños y adultos mayores) insolación, favorecen la reproducción de mosquitos y la transmisión de (dengue, zika y chikungunya), elevan enfermedades respiratorias por incendios y deterioro del aire, y aumentan el riesgo de brotes por escasez o contaminación del agua.