A finales de mayo, Italia declaró una alerta roja para Roma y otras cuatro ciudades ante la ola de calor en Europa occidental, que dejó récords de temperaturas para un mes de mayo en Portugal y Francia.

Europa atraviesa una ola de calor inédita y precoz para el mes de mayo de primavera, que afectó particularmente a Francia, el Reino Unido e Italia, y podría sentirse con mayor intensidad ahora en junio.
Este fenómeno, llamado por los expertos “cúpula de calor”, trae aire cálido procedente del norte de África que permanece atrapado bajo un sistema de altas presiones sobre Europa occidental, lo cual ha provocado temperaturas propias del verano boreal que empieza el 21 de junio.

Francia y el Reino Unido registraron varias muertes que las autoridades vinculan directa o indirectamente con el calor. En Portugal, la ministra de Salud afirmó que las temperaturas provocaron un repunte de hospitalizaciones.
Según el boletín de la OMM sobre las previsiones anuales y decenales del clima a escala mundial, establecido por el Servicio Meteorológico del Reino Unido, también es “probable” en un 86 %, que en alguno de los años comprendidos entre 2026 y 2030 se bata el récord del año más cálido jamás registrado, que actualmente detenta 2024.

Y mientras que el viejo continente enfrenta cada vez más etapas de olas de calor más intensas, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que el fenómeno de El Niño provocará condiciones meteorológicas y precipitaciones más extremas, aunque en estos momentos resulta difícil predecir su intensidad.
“Hay una probabilidad del 80 % de que se instaure un episodio de El Niño entre junio y agosto de 2026”, apuntó la nota de prensa de la OMM.
Entre finales de abril y mediados de mayo, la temperatura superficial del mar en la parte centro-oriental del Pacífico ecuatorial se acercó a los umbrales que caracterizan este fenómeno, un aumento alimentado por temperaturas “excepcionalmente elevadas” bajo la superficie, que superaron en más de 6 ºC las medias estacionales, señala la OMM.

“Cada episodio de El Niño es único”
Wilfran Moufouma Okia, responsable de predicción climática de la OMM, señaló que El Niño tiene un efecto de calentamiento temporal y que, aunque se origina en los trópicos, afecta a gran parte del planeta.
“Cuando se produce El Niño, se esperan sequías en África occidental, el Sahel, Sudáfrica, Australia y el sudeste asiático”, afirmó.
Además, agregó que en otras regiones experimentan lluvias abundantes “como el sureste de Estados Unidos y, especialmente, la región del Pacífico ecuatorial. Por lo tanto, las diferentes regiones reaccionarán de forma distinta ante el fenómeno”.
Moufouma Okia subrayó que El Niño no actúa de forma aislada, sino que interactúa con otros fenómenos meteorológicos que pueden amplificar o debilitar su intensidad.

“Según nuestras previsiones, en términos generales asistiremos a un episodio de El Niño que oscilará entre moderado y fuerte”, indicó.
Y es que ya países de Centroamérica sienten el impacto de este fenómeno, como Panamá, Honduras y El Salvador, por lo que destacó que “cada episodio de El Niño es único. Se podría pensar que uno […] débil no tendrá consecuencias, pero no es así. Dependiendo del país y del contexto, las consecuencias pueden ser tan perjudiciales como en el caso de los episodios fuertes”.
“Esperamos que los países hayan tenido tiempo de anticipar”
Moufouma Okia declaró que la OMM facilitaría sus hallazgos a los países y a los servicios meteorológicos nacionales, pero que corresponde a ellos depurar la información a nivel local.
El responsable dijo que espera que los países tengan en cuenta esos datos a la hora de prepararse para El Niño.
“Los modelos de la OMM son capaces de hacer predicciones con seis meses de antelación. Así que esperamos que los países hayan tenido tiempo de anticipar”, indicó.
Sin embargo, a veces las consecuencias superan la capacidad de respuesta de un país, como ocurrió durante el último episodio de El Niño, entre 2023 y 2024.
Aun así, subrayó que hay avances, ya que los países intercambian más información sobre El Niño.
Los países comprenden la necesidad de compartir datos, e “incluso países en conflicto” entre sí están cooperando, “porque para predecir un fenómeno al otro lado del mundo, se necesitan datos del otro lado”, señaló el responsable de predicción climática.
*Con información de AFP
