Un elefante escalador, un delfín rosa o un leopardo cariñoso forman parte de la creciente variedad de imágenes falsas creadas con inteligencia artificial (IA), capaces de distorsionar la percepción de la fauna silvestre y modificar comportamientos. Expertos advierten que esta tendencia representa un riesgo potencial tanto para los animales como para las personas.

Estas creaciones, que suelen estar acompañadas de historias enternecedoras, circulan ampliamente y en varios idiomas a través de plataformas como Facebook, TikTok y X.
Periodistas de verificación digital de la AFP analizaron decenas de estas imágenes. Entre ellas encontraron una fotografía en blanco y negro en la que aparece un orangután meciendo a unos cachorros de leopardo en peligro de extinción, supuestamente en medio de la selva del estado malasio de Sabah.
Aunque el propósito de este tipo de contenidos parece ser generar ternura o entretenimiento más que desinformar de manera deliberada, especialistas advierten que su apariencia realista puede ofrecer al público una visión equivocada de los animales salvajes y perjudicar los esfuerzos de conservación.
El peligro detrás de imágenes de animales creadas con IA
Para los expertos, las imágenes generadas por IA que muestran a animales silvestres como criaturas dóciles, adorables o afectuosas también pueden contribuir a su explotación.
Chris Lewis, investigador de la organización de defensa de la vida silvestre Born Free, señala que estos contenidos pueden aumentar la demanda de determinadas especies, que posteriormente podrían ser utilizadas en actividades turísticas como accesorios para fotografías, explotadas para generar contenido en redes sociales o incluso mantenidas como animales de compañía

Aunque algunas publicaciones podrían despertar interés por la protección de la fauna, Jenny Roberts, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), considera que “los impactos negativos superan por completo” los posibles beneficios. Además, advierte que las representaciones irreales pueden llevar a las personas a adoptar conductas imprudentes y ponerse en peligro.
Roberts también señala otro efecto preocupante: la proliferación de imágenes falsas puede “desensibilizar” al público frente a registros reales, incluso cuando documentan situaciones extraordinarias.
Otro de los desafíos está relacionado con la capacidad del público para identificar correctamente las especies. Las imágenes engañosas pueden generar percepciones equivocadas sobre el número de ejemplares existentes, sus características e incluso las zonas en las que habitan.
El problema también podría alcanzar al ámbito científico. Los investigadores suelen recurrir a imágenes aportadas por ciudadanos, siempre que hayan sido previamente verificadas. La incorporación de contenidos generados artificialmente podría, por tanto, afectar la calidad y fiabilidad de determinados estudios, según han advertido expertos recientemente en la revista Nature.

Ante este escenario, especialistas plantean reforzar los procesos de autenticación en las plataformas digitales y desarrollar campañas educativas que permitan a los usuarios reconocer los riesgos asociados con este tipo de contenidos.
Meta, empresa matriz de Facebook, y TikTok, exige a sus usuarios indicar cuando un contenido realista ha sido creado mediante IA. Ambas plataformas también aseguran disponer de herramientas capaces de identificar y etiquetar automáticamente este tipo de material.
Sin embargo, los periodistas de verificación digital de la AFP han encontrado numerosas publicaciones generadas con IA que no estaban identificadas como tales, incluso cuando sus propios autores lo habían señalado en el texto que acompañaba las imágenes.
*Con información de AFP
