Este jueves, un fenómeno astronómico poco común pondrá a la Tierra casi en línea directa con un visitante interestelar: el objeto conocido como 3I/ATLAS.
La geometría exacta alcanzará un ángulo de apenas 0,69° entre el sol, el cometa y nuestro planeta, un evento que se produce raramente y que ofrece a los astrónomos una oportunidad única para analizar con detalle su composición y su comportamiento en el espacio.

El 3I/ATLAS fue detectado por primera vez el 1 de julio de 2025 por el sistema de sondeo ATLAS, ubicado en Chile y financiado por la NASA.
Se trata del tercer objeto interestelar confirmado que ha ingresado al sistema solar, después de 1I/ʻOumuamua y 2I/Borisov. Desde su hallazgo, el objeto ha sido seguido por distintos observatorios y telescopios, que han estudiado su comportamiento y la luz que refleja, lo que permite inferir información sobre su composición.
La alineación de hoy es particularmente relevante porque coincide con un fenómeno que los astrónomos llaman pico de brillo u “oleada de oposición”.
Durante ese evento, la luz del Sol que atraviesa la coma del cometa se refleja de manera que aumenta temporalmente su luminosidad, lo que permite a los científicos analizar con mayor precisión las partículas de polvo y otros rasgos del objeto. Según los cálculos, el momento de mayor alineación será a las 8:00 a.m. en Colombia.

A pesar de este aumento temporal del brillo, el 3I/ATLAS no es visible a simple vista. Para su observación se requieren instrumentos astronómicos, como telescopios y sistemas de registro de imágenes, que permitan captar la luz débil que refleja el cometa durante esta alineación.
Entre los datos que los científicos esperan recopilar hoy están mediciones precisas de la luz reflejada y espectros que confirmen la presencia de hielo de agua, dióxido de carbono y otros volátiles, ya identificados en observaciones anteriores. La alineación ofrece la oportunidad de reforzar esas observaciones y analizar con detalle la composición del cometa.

Algunos rasgos del 3I/ATLAS han llamado la atención de la comunidad científica. Entre ellos se destacan una anticola que apunta hacia el Sol, en lugar de alejarse, y un sistema de tres pequeños chorros distribuidos con simetría casi perfecta.
Mientras que la NASA mantiene que se trata de un cometa natural, estas características inusuales han generado preguntas sobre la física que podría explicar su comportamiento. Hasta el momento, no existe evidencia de intervención tecnológica, y todas las investigaciones se enfocan en procesos naturales.










