¿Le ha pasado que, durante la jornada laboral, en sus momentos de descanso o justo cuando espera una llamada importante, su teléfono suena repetidamente? En muchas ocasiones, estas comunicaciones buscan ofrecer servicios, promocionar productos o vender planes que nunca ha solicitado. Sin embargo, detrás de algunas de estas llamadas también pueden esconderse riesgos para la seguridad de los usuarios.

Un ejemplo de ello es el vishing, una modalidad de fraude que combina llamadas telefónicas engañosas con información confidencial obtenida previamente a través de internet. Los delincuentes suelen recurrir a correos electrónicos o páginas web falsas para robar datos personales y bancarios, pero necesitan información adicional para completar determinadas operaciones.
Es ahí donde los estafadores se hacen pasar por empleados de una entidad bancaria y utilizan mensajes alarmantes para presionar a la víctima. Su objetivo es conseguir códigos de verificación enviados por SMS o claves de seguridad digital, con los que pueden autorizar transacciones y facilitar el robo de dinero.

Ante una llamada sospechosa, los usuarios deben evitar compartir claves, contraseñas o códigos de verificación, así como realizar transferencias bancarias por solicitud de desconocidos. Estos datos pueden permitir que los delincuentes autoricen operaciones y accedan al dinero de sus víctimas.
Además, entidades bancarias como BBVA recomiendan colgar de inmediato ante una llamada sospechosa y comunicarse con el banco a través de sus canales oficiales para reportar el posible intento de fraude. Asimismo, recuerdan que nunca se deben compartir datos confidenciales, como contraseñas o claves de seguridad, en respuesta a solicitudes realizadas por teléfono u otros medios de contacto.

¿Cómo evitar estas llamadas?
Una de las soluciones tecnológicas que contribuyen a reforzar la seguridad de los usuarios es la inteligencia artificial (IA), que permite identificar comportamientos inusuales en cuestión de segundos y generar alertas ante posibles intentos de fraude.
Estas herramientas no solo ayudan a filtrar llamadas sospechosas, sino que también pueden analizar patrones de comunicación, características de la voz y la frecuencia de los contactos para identificar posibles engaños. De esta manera, la IA contribuye a diferenciar las comunicaciones legítimas de aquellas que podrían representar una amenaza, aunque sus alertas no garantizan que todas las estafas sean detectadas.

La incorporación de inteligencia artificial en aplicaciones como Truecaller ha cambiado la manera en que los usuarios reconocen las llamadas entrantes. En sus primeras versiones, estas herramientas se centraban principalmente en identificar el nombre de la persona o la empresa vinculada a un número telefónico, siempre que los datos estuvieran registrados en sus bases de información.
