Muchas personas desconocen que aplicaciones tan utilizadas como WhatsApp se han convertido en un blanco frecuente de los delincuentes digitales para realizar fraudes y estafas. Aunque Meta, dueña de la plataforma, ha reforzado las herramientas de seguridad para proteger las cuentas de los usuarios, los ciberdelincuentes continúan encontrando formas de vulnerarlas mediante ataques de fuerza bruta y, cada vez más, a través de estrategias de ingeniería social.

Colombia no es el único país que ha sido víctima de ataques cibernéticos por parte de delincuentes. En países como España también se ha registrado una creciente ola de fraudes y estafas que afectan a miles de ciudadanos.
Uno de los engaños más recientes consiste en mensajes como: “Mamá, se me ha roto el móvil…”, enviados desde números desconocidos. Esta modalidad, conocida como el “fraude del hijo”, busca manipular emocionalmente a la víctima para convencerla de transferir dinero a los estafadores.

En el fraude, los ciberdelincuentes se hacen pasar por un familiar cercano, asegurando que han perdido el celular o se ha dañado y por ello escriben un mensaje de texto desde un número desconocido.
Ese mensaje suele ser el inicio de la estafa. En él, los delincuentes apelan a la urgencia emocional al hacerse pasar por un hijo que atraviesa una situación difícil, con el objetivo de que la víctima actúe rápidamente y sin verificar la información, según un comunicado de la empresa de ciberseguridad Kaspersky.

También piden continuar la conversación en WhatsApp y una vez establecida, solicitan dinero para resolver una emergencia mediante transferencias inmediatas o pagos a través de Bizum.
Este fraude no es nuevo, pero actualmente vive un repunte en España del que ha alertado la Guardia Civil. Por su parte, la firma de ciberseguridad explica que para evitar caer en él, hay que desconfiar de cualquier mensaje que procesa de un número desconocido que genere urgencia o solicite ayuda económica.

En ningún caso recomiendan realizar transferencias ni envíos de dinero sin confirmar antes la situación por una vía alternativa, que se puede hacer, por ejemplo, llamando directamente al supuesto familiar a través de su número habitual.
Asimismo, hay que bloquear el número y eliminar el mensaje si se sospecha de fraude. Y si se ha mantenido una conversación con los cibercriminales o se ha caído en la estafa, guardar pruebas y denunciar el incidente ante las autoridades.
*Con información de Europa Press.
