La tripulación de la misión Artemis II de la NASA regresó a la Tierra tras completar con éxito un histórico viaje de diez días alrededor de la Luna. La operación marca un hito en la exploración espacial y sienta las bases para futuras misiones tripuladas al satélite. Los propios astronautas la describieron como una experiencia “demasiado grande para un solo cuerpo”, que los mantendrá “unidos para siempre”.

Los cuatro tripulantes —Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense— amerizaron el viernes en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego. Posteriormente fueron trasladados a Houston, donde recibieron una bienvenida multitudinaria en el Centro Espacial Johnson y se reencontraron con sus familias por primera vez desde el inicio de la misión.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, calificó el vuelo como “la mayor aventura de la historia de la humanidad”. La misión permitió a la tripulación alcanzar la mayor distancia recorrida por seres humanos desde la Tierra y completar un sobrevuelo lunar sin precedentes en más de medio siglo.
Durante el viaje, los astronautas se convirtieron además en los primeros en observar directamente la cara oculta de la Luna, capturando imágenes que, según la NASA, contribuirán a mejorar el conocimiento sobre la formación y evolución del satélite.
En sus primeras declaraciones tras el regreso, el comandante Reid Wiseman subrayó el carácter único de la experiencia: “Estamos unidos para siempre, y nadie aquí abajo sabrá lo que acabamos de vivir. Fue lo más especial que me sucederá en la vida”.

También reconoció la exigencia del viaje: “Antes del lanzamiento parece el mayor sueño del mundo, pero una vez allí, lo único que quieres es volver con tu familia y tus amigos. Es algo especial ser humano, y es algo especial estar en la Tierra”.
Por su parte, Victor Glover admitió que aún no asimila la magnitud de la misión: “Todavía no he procesado lo que hicimos”. Añadió que la gratitud por lo vivido “es demasiado grande como para caber en un solo cuerpo”.
El astronauta también agradeció el apoyo recibido, en especial a sus familiares, y destacó el papel que estos desempeñaron durante la misión.
La especialista de misión Christina Koch puso el acento en la cohesión del equipo, al asegurar que una tripulación “permanece unida pase lo que pase, ligada por un vínculo firme y duradero”.
Asimismo, relató el impacto de observar la Tierra desde el espacio: “Se veía como un bote salvavidas flotando en el universo”, y concluyó que “todos formamos parte de una misma tripulación”.

En una línea similar, Jeremy Hansen resaltó la dimensión humana de la misión y la conexión con quienes la siguieron desde la Tierra: “Somos un reflejo de ustedes. Si les gusta lo que ven, miren un poco más allá”.
Los astronautas también destacaron la importancia del vínculo con sus familias durante el viaje, en el que mantuvieron breves comunicaciones a distancia, así como el fortalecimiento del equipo a lo largo de los diez días a bordo de la cápsula Orion, de cinco metros de diámetro.

La misión dejó varios hitos históricos: la participación de la primera mujer en un vuelo lunar, la primera persona de color y el primer astronauta no estadounidense en este tipo de expediciones. Además, marcó el debut del sistema Space Launch System y de la nave Orion en un vuelo tripulado.
La NASA ya trabaja en los próximos pasos del programa Artemis. La misión Artemis III, prevista para 2027, buscará llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar, seguida de Artemis IV en 2028, dentro de un plan más amplio para establecer una presencia sostenida en la Luna.
*Con información de Europa Press
