El hielo que cubre el océano Ártico durante el invierno podría reducirse más de lo calculado hasta ahora. Una investigación de la Universidad de Cambridge y el Centro de Investigación en Matemáticas (CIMAT) de México encontró que los modelos climáticos podrían haber sobreestimado la cantidad de hielo que permanecerá en esa región en las próximas décadas.

El ajuste supone cerca de un millón de kilómetros cuadrados menos de hielo invernal frente a las estimaciones anteriores. Los resultados, publicados en la revista Nature Geoscience, también plantean interrogantes sobre los efectos que estos cambios podrían tener en otras regiones del planeta.
Un registro de hace 6.000 años ayuda a revisar las predicciones
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores recurrieron a sedimentos del fondo del océano que conservan señales de las condiciones climáticas de hace aproximadamente 6.000 años. En aquella época, el Ártico era más cálido y su cubierta de hielo tenía una extensión menor.
El equipo estudió sustancias producidas por algas que viven asociadas al hielo marino y comparó esa información con las simulaciones de 27 modelos climáticos. De esta manera, pudo identificar cuáles representaban mejor las condiciones del pasado y utilizar esos resultados para ajustar las proyecciones futuras.

Crystal Fu, autora principal del estudio e investigadora del Instituto de Investigación Polar Scott de Cambridge, explicó que la comparación permitió corregir un problema en los cálculos existentes.
“Al aplicar las ponderaciones del modelo a las simulaciones históricas, eliminamos por completo el sesgo positivo”, afirmó Fu. La investigadora agregó que las proyecciones futuras también resultan inferiores a las estimaciones anteriores, en aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados.
¿Qué podría pasar con el hielo y el clima?
La disminución del hielo marino no afecta únicamente al paisaje del Ártico. Esta capa limita la cantidad de calor y humedad que el océano libera a la atmósfera, por lo que su reducción puede alterar las condiciones climáticas en otras latitudes.
Marco Aquino-López, coautor del estudio e investigador del CIMAT, destacó que el método permite mejorar las previsiones sobre las zonas donde podría desaparecer el hielo. “Al utilizar datos del pasado, ahora podemos elaborar mapas más fiables sobre dónde es probable que desaparezca el hielo marino invernal del Ártico”, señaló.

El equipo también encontró indicios de que los modelos podrían subestimar las precipitaciones futuras en el sureste de Groenlandia y la región mediterránea. Los investigadores advierten que estos resultados requieren análisis adicionales para comprender sus posibles consecuencias.
Fu subrayó que el origen del calentamiento no cambia la respuesta física del hielo ante el aumento de la temperatura. “Da igual si el calentamiento es una variación natural o está causado por la actividad humana: si sube la temperatura, el hielo marino se va a derretir”, afirmó.
Aunque los datos del pasado ayudan a reducir la incertidumbre, las proyecciones no permiten establecer con exactitud cuánto hielo desaparecerá ni en qué momento ocurrirá. El estudio ofrece una herramienta para perfeccionar esas estimaciones y comprender mejor los cambios que podría experimentar el Ártico.
