A lo largo del tiempo han surgido múltiples hipótesis sobre posibles transformaciones globales capaces de alterar drásticamente la vida en el planeta. Algunas de estas teorías plantean escenarios extremos en los que grandes catástrofes naturales o cambios ambientales podrían poner en riesgo no solo la supervivencia de la humanidad, sino también la de numerosas especies que habitan la Tierra.
En este contexto, los científicos recuerdan que la configuración actual de los continentes no es permanente. Las placas tectónicas se desplazan de forma continua, aunque a una velocidad casi imperceptible, y con el paso de millones de años este movimiento termina modificando el aspecto del planeta.

De hecho, diversas investigaciones sugieren que en el futuro podría producirse una reorganización significativa de las masas continentales, un fenómeno que tendría profundas consecuencias para los ecosistemas y la vida humana.
Un estudio publicado en la revista Geological Magazine plantea que, dentro de aproximadamente 200 o 250 millones de años, la Tierra podría volver a experimentar la formación de un supercontinente. Este fenómeno no sería algo nuevo en la historia geológica del planeta, ya que hace cerca de 300 millones de años existió Pangea, una enorme masa de tierra que posteriormente se fragmentó y dio origen a los continentes actuales.

De acuerdo con los modelos climáticos utilizados en la investigación, esta eventual reunificación de las masas terrestres podría provocar cambios profundos en el clima global.
Ante esto, el investigador João Duarte, de la Universidad de Lisboa, advierte que un escenario de este tipo generaría una gran presión sobre los ecosistemas. Como consecuencia, diversas especies podrían enfrentar condiciones extremas que, a largo plazo, favorecerían procesos de extinción a gran escala.
La superficie de la Tierra está fragmentada en grandes placas tectónicas que se desplazan lentamente sobre el manto. Aunque su movimiento apenas alcanza unos pocos centímetros al año, se mantiene de forma constante y es el responsable de diversos procesos geológicos, como los terremotos, el surgimiento de cordilleras y la apertura o el cierre de océanos a lo largo del tiempo.

¿Cuáles son los posibles escenarios?
Investigadores de la Universidad de Lisboa han propuesto cuatro posibles configuraciones para el supercontinente que podría formarse dentro de cientos de millones de años. Cada escenario plantea una manera distinta en la que las placas tectónicas podrían reorganizar las masas terrestres del planeta.
Entre las posibilidades, Novopangea es considerada la más probable. En este escenario, el océano Pacífico continuaría reduciéndose mientras el Atlántico seguiría ampliándose. Como consecuencia, América se alejaría cada vez más de Europa y África, mientras la Antártida avanzaría lentamente hacia el norte. Con el paso del tiempo, las masas continentales terminarían uniéndose en una región opuesta a la ubicación que tuvo la antigua Pangea.

Otra hipótesis es Pangea Última, que plantea un cambio en la dinámica actual del océano Atlántico. Si este dejara de expandirse y comenzara a cerrarse, América volvería a desplazarse hacia Europa y África. El resultado sería un supercontinente de forma casi circular rodeado por un gran océano Pacífico. Sin embargo, los científicos consideran que este escenario es menos probable, ya que no existen señales de que el Atlántico esté iniciando ese proceso.
Los otros dos modelos, Amasia y Aurica, presentan configuraciones más complejas. Amasia sugiere que la mayoría de los continentes migrarían hacia el hemisferio norte hasta reunirse cerca del Polo Norte, mientras que Aurica propone el cierre simultáneo del Atlántico y el Pacífico, acompañado por la apertura de nuevas cuencas oceánicas en Asia. En este último caso, las tierras emergidas quedarían concentradas cerca del ecuador y Australia ocuparía una posición central dentro del nuevo supercontinente.
