La campana extractora es uno de esos electrodomésticos que muchas personas tienen en la cocina, pero no siempre aprovechan correctamente. Aunque suele encenderse únicamente cuando hay mucho humo, su función va mucho más allá de eliminar olores: también ayuda a reducir la grasa en el ambiente, mejorar la calidad del aire y proteger los muebles de la cocina.

Cada vez que se fríe, asa o hierve un alimento, se liberan vapor, humo y pequeñas partículas de grasa que quedan suspendidas en el aire. Si no se eliminan, terminan adhiriéndose a paredes, gabinetes, techos y otros electrodomésticos, lo que favorece la acumulación de suciedad y deteriora el ambiente.
Para evitarlo, la campana extractora está diseñada para captar ese aire durante la preparación de los alimentos y expulsarlo al exterior o filtrarlo antes de devolverlo a la cocina, según el sistema de instalación que tenga.
Sin embargo, con el uso diario también acumula grasa en su superficie y en los filtros. Si esa suciedad no se retira a tiempo, puede adherirse al material del electrodoméstico y disminuir su capacidad para funcionar de manera eficiente.
La buena noticia es que mantenerla limpia no requiere productos costosos. Con algunos ingredientes de uso cotidiano es posible retirar la grasa y prolongar el buen funcionamiento del extractor.

El vinagre blanco, un aliado contra la grasa
De acuerdo con Homecenter, el vinagre blanco es una de las alternativas más prácticas para limpiar la campana extractora y eliminar la grasa acumulada por el uso diario.
Para aplicarlo, mezcle en un atomizador partes iguales de agua caliente y vinagre blanco. Luego rocíe la solución sobre la superficie del extractor y déjela actuar durante unos minutos para que la grasa se ablande.
Después, frote con una esponja suave para retirar la suciedad sin rayar el acabado. Para finalizar, pase un paño limpio y seco por las zonas húmedas para eliminar cualquier residuo y dejar la campana brillante.
El zumo de limón puede complementar la limpieza, especialmente porque ayuda a dejar una sensación de frescura después del proceso.

Solo debe exprimir uno o dos limones y mezclar el jugo con agua caliente. Después, humedezca una esponja en la solución y limpie tanto la superficie de la campana como los filtros, prestando especial atención a las zonas donde la grasa esté más adherida.
Al terminar, retire los residuos con un paño limpio y deje secar las piezas antes de volver a colocarlas.
