El 10 de septiembre se cumplió un mes del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió varias regiones de Colombia y cuyo epicentro fue localizado en inmediaciones de San José del Palmar, Chocó. Un mes después del movimiento telúrico, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) presentó un balance de la actividad sísmica registrada desde entonces.

Durante este periodo, la entidad ha visitado más de 20 municipios para evaluar las afectaciones ocasionadas por el terremoto. Además, realizó labores de mantenimiento en cinco estaciones permanentes de monitoreo ubicadas en Chocó y Valle del Cauca, que son operadas por la Red Sismológica Nacional de Colombia (RSNC).
Chocó se sigue moviendo
De acuerdo con la RSNC, las réplicas detectadas han ocurrido a profundidades superiores a los 70 kilómetros, mientras que los eventos que conforman el enjambre sísmico en Chocó se han registrado a profundidades menores. Estos datos hacen parte del monitoreo permanente que realiza el SGC sobre la actividad sísmica en el departamento y en otras zonas del país.

Para estudiar la deformación del terreno, la entidad empleó ocho estaciones episódicas GNSS, que recopilaron información durante periodos de entre 96 y 120 horas. Asimismo, reportó la presencia de un enjambre sísmico en Chocó, compuesto por más de 1.200 eventos con profundidades inferiores a los 70 kilómetros.
Además, el análisis de imágenes satelitales también permitió identificar 240 movimientos en masa en diferentes regiones del país, de los cuales 81 fueron reactivados por el terremoto. Los principales registros se concentraron en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Tolima, departamentos que continúan bajo seguimiento de las autoridades.

Asimismo, el SGC señaló que las afectaciones más graves se concentraron en edificaciones antiguas, vulnerables o que presentaban problemas de mantenimiento, especialmente en viviendas construidas con materiales tradicionales como bareque, tapia pisada y adobe.
La actividad tectónica en el Pacífico de Latinoamérica
El departamento del Chocó está ubicado en una zona de elevada complejidad tectónica, donde interactúan las placas de Nazca, Suramérica y Panamá. Esta particular configuración geológica convierte al Pacífico latinoamericano en una región propensa a registrar movimientos sísmicos y a presentar una constante liberación de energía en el interior de la Tierra.

Frente a este tipo de fenómenos, los expertos aconsejan mantener la calma, acudir a fuentes oficiales para consultar información y contar con medidas de prevención y protocolos de respuesta en los hogares, teniendo en cuenta que los movimientos telúricos hacen parte de la actividad natural del planeta.
