La decisión de entregar un dispositivo móvil a un menor es uno de los mayores dilemas en los hogares actuales y aún más con las recientes medidas que están tomando diferentes países.

Aunque la presión social suele empujar a los padres a ceder a edades tempranas, la ciencia ha comenzado a trazar una línea clara para proteger el bienestar de los jóvenes.
La edad clave: ¿por qué esperar ?
Según investigaciones recientes publicadas en revistas especializadas como JAMA Pediatrics, la recomendación mínima es esperar hasta que el niño cumpla 13 años.
“En este estudio de cohorte de jóvenes del Estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente, los participantes elegibles fueron aquellos que no tenían un teléfono inteligente al momento de la evaluación a los 13 años”, señala la investigación.

El hecho de postergar esta entrega tan solo un año marca una diferencia sustancial en la evolución de su salud. Los expertos indican que este umbral de edad se percibe como un entorno mucho más estable y seguro para el desarrollo adolescente.
El impacto en el equilibrio físico y mental
El riesgo de entregar tecnología antes de tiempo no es menor, ya que está vinculado a problemas de salud mental (el equilibrio emocional y psicológico) y salud física.

Los estudios realizados con 1.959 niños revelaron que aquellos que tenían un teléfono a los 12 años presentaban una mayor tendencia a sufrir depresión. Los investigadores explicaron:
“Se aplicaron modelos de regresión de efectos mixtos para cuantificar las asociaciones entre la adquisición y el uso de teléfonos inteligentes en el último año y los resultados de salud, ajustando por depresión, obesidad y sueño previos a la exposición, múltiples factores de confusión socioeconómicos y parentales, y el uso de otros dispositivos”.
Reglas básicas para el uso del dispositivo
No basta con elegir la edad correcta; el manejo diario es fundamental para evitar consecuencias negativas. Los científicos advierten que los adolescentes que superan las cinco horas diarias frente a la pantalla duplican sus probabilidades de tener problemas de sueño y salud.
Para contrarrestar esto, se sugieren cambios de hábito sencillos, pero potentes, como prohibir el uso del teléfono dentro del dormitorio durante la noche, lo que mejora drásticamente la calidad del descanso.
