La inteligencia artificial avanza rápidamente, al punto de que dejó de estar limitada a celulares y computadores para llegar a objetos de uso cotidiano, como lavadoras, neveras y televisores. Su incorporación busca que estos equipos puedan analizar patrones de uso, automatizar algunos procesos y ofrecer funciones que antes no estaban disponibles en los electrodomésticos convencionales.

De seguir instrucciones a adaptarse a las rutinas del hogar
A diferencia de los sistemas tradicionales que solo ejecutan órdenes, la nueva visión de la tecnología se centra en una capacidad de los dispositivos para ir más allá de seguir instrucciones básicas, buscando entender el contexto humano.

Catherine Ospina, gerente de Marketing de LG Electronics Colombia, explicó a SEMANA que el objetivo de esta tecnología es que los dispositivos puedan ajustarse a las necesidades del usuario.
¿Cómo sabe una máquina qué necesita una familia?
Muchos se preguntan cómo un aparato puede “aprender”. El proceso consiste en que los equipos modernos analizan el uso diario, identifican horarios y frecuencias, y ajustan automáticamente su funcionamiento.
Por ejemplo, algunos sistemas pueden analizar los patrones de uso de una nevera y adaptar su funcionamiento para responder a los momentos en los que suele registrar una mayor actividad, como las aperturas frecuentes de la puerta.
En el caso de las lavadoras, la inteligencia artificial puede analizar características de la carga, como el peso y el tipo de tejido, para seleccionar movimientos adecuados durante el lavado y reducir el desgaste de las prendas.
Con esta información, algunos modelos pueden seleccionar automáticamente el ciclo o los movimientos de lavado más adecuados según la carga. Al respecto, Ospina comenta que el propósito es que la tecnología “comprenda las necesidades de las personas, aprenda de sus rutinas y contribuya a que su vida diaria sea más simple, eficiente y cómoda”.
Beneficios reales: ahorro y vida útil
Una de las preguntas más frecuentes sobre estos equipos es si la incorporación de inteligencia artificial implica un mayor consumo de recursos.
“Un electrodoméstico eficiente consume 1/3 de lo que consume uno tradicional (de alrededor de 10 años)”, indica el blog de Mi Electro.

En el caso de electrodomésticos como las lavadoras inteligentes, al optimizar el uso de agua y detergente según la carga real, se reducen los desperdicios innecesarios. Además, pueden incorporar sistemas de diagnóstico que alertan sobre posibles fallas y facilitan el mantenimiento preventivo mediante herramientas que funcionan como un “chequeo médico” digital.
Seguridad y un futuro sin tareas pesadas
Un aspecto que genera dudas es la privacidad. Como estos electrodomésticos recopilan información relacionada con los patrones de uso para ejecutar algunas de sus funciones inteligentes, el tratamiento de esos datos suele ser una de las principales preocupaciones de los usuarios.
De hecho, la privacidad es uno de los temas que más inquietudes despierta entre quienes utilizan electrodomésticos conectados. En ese contexto, el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE) publicó el estándar IEEE 3803 de 2024, que establece lineamientos para la gestión y protección de los datos generados por estos dispositivos inteligentes.
La tendencia de esta tecnología apunta a automatizar cada vez más las tareas del hogar mediante funciones capaces de adaptarse a los hábitos de uso de cada familia, aunque su alcance depende del modelo y del fabricante.
